Las Edades, una marca de calidad con casi treinta años de historia

Gonzalo Jiménez (derecha), junto a Miguel Ángel Barbados y Ernesto Escapa, a su llegada al Palacio Quintanar, donde se celebró el encuentro del ciclo 'Los mejores de los nuestros'. / Óscar Costa

El proyecto «ha creado una nueva forma de percibir el arte y ensalzar el patrimonio religioso», afirma Gonzalo Jiménez

CLAUDIA CARRASCAL Segovia Sábado, 22 julio 2017, 12:42

Las veintidós exposiciones de Las Edades del Hombre han despertado un vínculo del arte con la sociedad y han servido como elemento dinamizador tanto a nivel turístico y cultural como religioso, según el secretario general de la Fundación Edades del Hombre, Gonzalo Jiménez. Precisamente, la importancia y la influencia de este proyecto de arte sacro que lleva celebrándose desde 1988 en diferentes puntos de la comunidad fue el eje central del encuentro al que asistió ayer en el Palacio Quintanar.

Gonzalo Jiménez conversó con Ernesto Escapa en un encuentro que forma parte del programa de la Junta de Castilla y León ‘Los mejores de los nuestros’. «Las Edades son el resultado de la experiencia y de la fe de un pueblo que ha sabido plasmar su arte y su historia en belleza», comenzó Jiménez. Asimismo, destacó la importancia que ha adquirido como herramienta de dinamización económica de los pueblos de Castilla y León. Desde 2011 la muestra de arte sacro, que en esta edición se encuentra el municipio de Cuéllar, ha pasado por diferentes localidades pequeñas abandonando así las ciudades. Medina del Campo (Valladolid) Oña y Aranda de Duero (Burgos), Arévalo (Soria) y Toro (Zamora) han sido las elegidas para albergar este evento que las ha otorgado un hueco en el mapa internacional. Aunque el secretario general indicó que «los efectos que tiene sobre los municipios se seguirán viendo a lo largo del tiempo». Uno de los hitos que han conseguido las veintidós ediciones es, en su opinión, «crear una nueva forma de percibir el arte y de ensalzar el patrimonio religioso, que en Castilla y León es fundamental y una de las principales fuentes de turismo».

No obstante, señaló que los riesgos son muchos y que el éxito de Las Edades del Hombre y la fuerza de la identidad que ha creado hacen todos los años exista una batalla de la Fundación contra terceros que tratan de emplear la imagen o la marca, e incluso, difamarla. «Hay que defender la marca porque no podemos permitir que deje de ser símbolo de unidad y de calidad. No se trata de pedir una compensación económica por su uso, sino de mantener su esencia e identidad», puntualizó.

‘Reconciliare’ alberga hasta el 12 de noviembre obras de Fernando Gallego, Pedro y Alonso Berruguete, Ambrosius Benson, Juan De Juni, El Greco, Luis Salvador Carmona, Juan Picardo, Gil de Siloé o artistas contemporáneos como Venancio Blanco, Julio López o Delhy Tejero. Basada en el simbolismo del perdón el reencuentro y la reconciliación propone un viaje entre los siglos XIII y XXI a través de 96 obras que se encuentran en tres templos de la localidad construidos entre los siglos XI y XIII, San Andrés, como punto de partida, San Martín y San Esteban. El relato está articulado en torno a un preámbulo y cuatro capítulos. Más de once millones de personas han visitado las veintiuna ediciones precedentes de la muestra que en la próxima edición viajará a Aguilar de Campoo (Palencia) y en 2019 a Lerma (Burgos).

Misión de servicio

La Fundación Las Edades del Hombre no es solo una exposición itinerante, sino que es una entidad de la Iglesia cuya misión es, como explicó Jiménez, «servir a la institución religiosa y a la ciudadanía». Por ello, realiza durante todo el año otras actividades y colabora en proyectos como el centro de documentación de la Iglesia que pretende poner en marcha en la comunidad o la publicación de libros. Es el caso de un estudio sobre las bulas elaborado por un profesor madrileño o los tres volúmenes sobre iconografía religiosa. También verá pronto la luz una tesis global sobre el arte gótico zamorano.

La restauración de piezas es otra de sus labores más destacadas con más de 2.000 obras recuperadas desde los inicios del proyecto. «Queremos devolver la historia y la memoria al pueblo creyente que la ha creado», insistió. De las 96 obras que hay expuestas en Cuéllar se han recuperado en torno a una veintena.

Aunque Jiménez no participó en la organización de la exposición inaugural, que tuvo lugar en Valladolid en 1988, si que recuerda que supuso un punto de partida para la visión del patrimonio de Castilla y León. De esa primera experiencia destacó fundamentalmente el «la cercanía con la que podía encontrarse con el arte y la oportunidad de sentir la belleza y el patrimonio».

Señaló también el importante papel que tiene la cultura, así como la necesidad de financiarlo del mismo modo que se financia la sanidad o la educación. «No es un negocio, sino un servicio a la sociedad y un legado que hay que preservar a través de la difusión, la protección y el fomento», apostilló.

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