Las Edades cumple 30 años en Aguilar «con la seguridad de haber cambiado la forma de ver el arte»

Dos operarios ultiman los remates de la exposición. / Antonio Quintero

La montaña adquiere una total relevancia tanto en la sede principal como en todo el recorrido de la exposición

NURIA ESTALAYOAguilar

«Para Las Edades del Hombre este es un importante día, porque cumplimos 30 años y tras estos años, podemos afirmar que el proyecto de la Fundación ha modificado la forma de mirar el patrimonio cultural y religioso de las iglesias», afirmó ayer el secretario general de la Fundación Las Edades del Hombre, Gonzalo Jiménez, en la ermita Santa Cecilia de Aguilar de Campoo.

Gonzalo Jiménez hizo hincapié al señalar que tanto la fe como la cultura que se ve reflejada en cada uno de los edificios religiosos forman parte de la historia de los pueblos.

Jiménez habló sobre la elección de Santa Cecilia como sede de esta edición, que calificó de fundamental por dos razones. Una de ella, es por la sencillez y belleza de la ermita románica, y acentuó que hay que poner en valor también lo que cuentan sus piedras. Y el segundo motivo de su selección, se debe a su simbólica ubicación, ya que se encuentra en un alto que hay que remontar y luego descender. «Así tenemos una subida y una bajada en paralelismo con la vida del creyente», señaló Jiménez.

El secretario de Las Edades del Hombre recordó el protagonismo y la importancia de la montaña no solo en el ascenso a la sede principal, sino en todo el recorrido de la exposición aguilarense, desde el primero hasta el último capítulo (un total de siete) en los que se ha dividido la muestra religiosa de esta edición, incluyendo después un epílogo que llevará a los visitantes fuera de la villa galletera, con destino en el Románico de la Montaña Palentina.

Pero primeramente, hay que sorprenderse con el montaje y las obras, un total de 124, que han sido recogidas dentro de las dos sedes de Aguilar. El recorrido de Mons Dei, según explicó Jiménez, se inicia dentro de Santa Cecilia con el relato sobre la Transfiguración de Jesús. De este modo, la primera obra que inaugura la exposición se trata de un retablo que recoge esta escena en la que Jesús se transfigura y se vuelve radiante en gloria divina sobre una montaña en presencia de tres de sus apóstoles, Pedro, Santiago y Juan.

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No obstante, lo que este primer apartado pretende enfatizar es la importancia de la montaña en todas las religiones, y el visitante descubrirá en estas primeras salas diferentes obras donde todas las religiones están representadas, ya que, según destacó Jiménez, en todas la religiones la montaña tiene un protagonismo especial.

El secretario quiso resaltar la figura de San Juan de la Cruz, representado en la exposición, como modelo hacia el camino de la perfección; y se alegró de poder contar con dos réplicas de los excepcionales capiteles que decoraban el monasterio aguilarense de Santa María La Real antes de que fueses trasladados al Museo Arqueológico Nacional.

Protagonismo de la luz

Gonzalo Jiménez explicó que en la sede de Santa Cecilia los visitantes podrán disfrutar, además de las obras, de una proyección, pero que en San Miguel hallarán más imágenes en movimiento con cuatro proyecciones diferentes. De esta segunda sede, quiso destacar el especial protagonismo que tendrá la luz.

Por otro lado, hizo mención de las esculturas que los visitantes se encontrarán caminando desde una sede a otra, además de tropezarse con ellas en otros puntos de la localidad. «El entorno y la comarca están incluidos dentro de la exposición con la escultura urbana que se ha instalado en Aguilar y otras localidades y que ha sido realizada por autores de reconocimiento, tanto nacional como internacional», apuntó.

Del mismo modo, recordó que incluir la visita de los templos románicos de la Montaña Palentina era algo ineludible y por eso, tras zambullirse en Santa Cecilia y San Miguel, se sugiere al visitante proseguir camino hacia el Románico Norte, acercándose hasta la ribera del Pisuerga, el valle de Santullán, la ribera del Camesa, el embalse de Aguilar, Cervera de Pisuerga y sus alrededores, o la Ojeda.

En estos lugares descubrirán verdaderas joyas del románico como la iglesia de Santa Cecilia en Vallespinoso de Aguilar o la iglesia de Santa Eulalia en Barrio Santa María, y del arte rupestre como la iglesia de los Santos Justo y Pastor y el eremitorio de San Vicente en Cervera, por citar algunos ejemplos de las numerosos tesoros que esconde esta comarca.

Gonzalo Jiménez quiso agradecer, asimismo, la colaboración a las personas que hacen posible las visitas a estas iglesias. «Tenemos que agradecer a los párrocos y a todos los voluntarios que trabajan para que ahora y en otras épocas los turistas puedan ver estos templos», resaltó. Del mismo modo, agradeció a instituciones públicas y privadas su imprescindible apoyo para que Las Edades sigan adelante y a los vecinos de Aguilar por «acogernos». Y finalmente, acentuó que «el éxito de este proyecto es absolutamente de todos».

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