Dulces de ibérico

Lagarto, lágrima, pluma o presa son las nuevas joyas de la gastronomía porcina que los profesionales elaboran desde la originalidad

SILVIA G. ROJO

Corría la Edad Media y los conventos asentados en el denominado trazado francés del Camino de Santiago abrían sus puertas para mitigar el hambre de aquellos peregrinos que querían llegar a la capital gallega para venerar al Santo, explica Degusta Castilla y León.

Los monjes, para dar de comer a tanto peregrino, comenzaron a sacrificar cerdos y fue en ese momento cuando se esta carne se hizo popular. «Tiene mucha relación con el Camino de Santiago», mantiene el etnógrafo, Carlos García Medina que al ser preguntado por la relación del cerdo con la provincia de Salamanca, no tiene duda: «Desde siempre».

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