El discurso íntegro de Tudanca en el 39 Congreso del PSOE

Luis Tudanca acompañado de Rafa García durante su intervencion en el Congreso
Luis Tudanca acompañado de Rafa García durante su intervencion en el Congreso / Sergio Barrenechea

El dirigente socialista de Castilla y León ha sido el encargado de abrir el Congreso

«Buenos días, compañeros y compañeras.

Muchas gracias en nombre de todos los integrantes de esta Mesa por el honor que nos habéis concedido al elegirnos para presidir el 39 Congreso del Partido Socialista Obrero Español . Permitidme deciros, de manera muy personal, que jamás pensé que alguien del barrio obrero de Gamonal, de mi Burgos natal, pudiera tener semejante responsabilidad. Aunque quizá es precisamente por hacer posibles cosas como esta por lo que este partido es tan grande. Así que, con toda la humildad, haremos todo cuanto esté en nuestra mano para estar a la altura de esta responsabilidad.

Y también a la altura del momento histórico que vivimos, de este Congreso histórico. Porque lo es. Muchas cosas son diferentes en este Congreso y muchas más lo serán en el futuro. La sociedad ha cambiado y el PSOE, como siempre, ha cambiado con ella; se ha puesto en hora, para poder servirla mejor, para que podamos hacer juntos una sociedad mejor.

Han pasado muchas cosas en nuestro partido en los últimos tiempos pero de nuevo estamos preparados para afrontar el presente y el futuro. Y lo hemos hecho con el mayor proceso democrático que haya hecho partido político alguno en este país. Los y las militantes habéis acudido por miles, uno a uno, voto a voto, para decidir libremente nuestro liderazgo y nuestro proyecto político, de forma ejemplar.

Muchos nos miraban con el anhelo de poder volver a confiar en nosotros y en nosotras, muchos nos estaban esperando. A partir de este Congreso, podemos decirles que el PSOE está en pie, más fuerte y decidido que nunca a ocuparse de ellos y sólo de ellos. Y dispuestos a ocupar nuestro sitio, la izquierda.

Porque somos la izquierda. Este es nuestro sustantivo, lo que nos define. Somos la izquierda responsable, sí, pero la izquierda. Somos la izquierda de gobierno, sí, pero la izquierda. Somos la izquierda dialogante, sí, pero la izquierda. Somos la izquierda que tiene palabra y la cumple.

Somos la izquierda que no pierde de vista la utopía porque es proponiéndose lo imposible como los hombres y las mujeres socialistas hemos logrado siempre lo posible, como hemos hecho y haremos siempre grandes cosas por este país. Como decía Galeano, «La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar». La dosis justa de realismo junto a la dosis justa de utopía ha sido siempre la fórmula del éxito del Partido Socialista.

Seamos y parezcamos, pues, la izquierda. Seamos la voz de los que no tienen voz, la voz de los trabajadores y trabajadoras, de los mineros, de los jóvenes que se ven obligados al exilio, de los mayores con pensiones indignas tras toda una vida de esfuerzo y generosidad, de las personas dependientes; seamos la voz de la igualdad y el feminismo, de la convivencia entre todos los territorios de nuestro país; también de esa España despoblada, silenciosa y vacía de la que no se habla tanto pero que tanto padece.

Seamos la izquierda internacionalista que ayude a reconstruir la socialdemocracia, la izquierda europeísta que ayude a recuperar aquella Europa de los ciudadanos que tanto ayudó a España, esa Europa por la que tanto hizo Helmut Kohl, cuya triste pérdida conocíamos ayer mismo. El PSOE quiere hoy también honrar su memoria y su obra.

Ofrezcamos en este Congreso, compañeros y compañeras, un nuevo proyecto político para todo eso pero, sobre todo, una esperanza. 40 años después de las primeras elecciones tras la larga noche de la dictadura, el PSOE está en condiciones de devolver la ilusión a millones de progresistas que vuelven a mirarnos con una sonrisa cargada de futuro.

Me atrevo a pediros que salgamos de este Congreso más unidos que nunca, tan compañeros y compañeras como siempre. Tenemos la responsabilidad, el deber, de ser cada día mejores, para ser más y gobernar lo antes posible este país.

Para convertirlo de nuevo en una tierra de derechos y libertades, de solidaridad e igualdad, de democracia plena y transparente, de instituciones limpias y decentes. Para eso, necesitamos todas las manos, todos y todas los militantes y simpatizantes de nuestro partido son necesarios.

Lamentablemente, no todos podrán hacerlo. Lo peor que hemos perdido en estos años ha sido la voz y el calor de algunos compañeros y compañeras insustituibles. Pedro Zerolo, José Antonio Alonso, Elena De la Cruz, Carmen Chacón... os quisimos, os queremos, os echamos de menos.

No son los únicos. Permitidme que nos acordemos de todos los que faltan a través de Antonio, un compañero berciano que nos dejó con 100 años de edad y casi tantos de socialismo en las venas. Se había afiliado con 14 años al PSOE y había vivido lo indecible. Siempre iba equipado con una sonrisa sin límites y una sabiduría antigua. Cuando alguien se le acercaba y le decía lo difícil que estaban las cosas para nuestro partido, él les miraba y respondía: «¿Difícil? Difícil fue lo que vivimos y luchamos los socialistas de mi generación».

Así que, por Antonio, por tantos y tantas que nos precedieron y nos legaron este partido, este hermoso instrumento para la transformación social, dejemos atrás cualquier lamento porque no tenemos derecho a perder un minuto más.

138 años de socialismo nos contemplan. Millones de socialistas han logrado traer este barco hasta aquí consiguiendo por el camino avances democráticos y sociales para el país. Nuestra obligación es llevar el barco más lejos, siempre más lejos, y para ello tenemos que remar juntos, tenemos que remar en la misma dirección.

Os animo a un debate rico, a la mayor fraternidad entre los miles de socialistas de corazón que estáis en el Congreso. Aprovechemos esta oportunidad con la cabeza puesta en el futuro, en un próximo gobierno socialista. Esto no ha hecho nada más que empezar.

Compañeros y compañeras, ¡buen Congreso!»

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