Cocinero de altos vuelos

Rubén Arnanz, cocinero del restaurante segoviano Villena, con una estrella Michelin, pretende que «sean los alimentos los que hablen»

SONIA ANDRINO Valladolid

No consta en la conversación con Rubén Arnanz (Segovia, 1986) que soñara, como todos cuando fuimos niños, con ser astronauta, con dejar el cielo a ras del suelo y flotar como en un globo viendo desde arriba lo pequeño que se vuelve todo abajo. Entrando poco a poco en la madurez recapacita sobre su ajetreado pasado y descubre que lo único que tiene claro en su vida es que le gusta cocinar. «Creo que nunca dejaré de hacerlo.No sé si fue vocación o ilusión», reflexiona como apartando los momentos de incertidumbre que nunca se concedió.

Práctico, creativo, constante, se dice de sí mismo «generoso» y, sobre todo, currante. En eso no escatima. Al menos por ahora y todo apunta a que no lo dejará, teniendo en cuenta que su convicción duerme en mantener siempre esta profesión, explica a Degusta Castilla y León.

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