«El principio de jerarquía de los fiscales no es obediencia ciega»

El fiscal general del Estado, José Manuel Maza, en la clausura del V Ciclo de Justicia.
El fiscal general del Estado, José Manuel Maza, en la clausura del V Ciclo de Justicia. / Ramón Gómez

El fiscal general del Estado, que clausuró en León el V Ciclo de Justicia, rompió una lanza a favor de que el ministerio público lidere la investigación de los delitos y no el juez

M. J. Pascual
M. J. PASCUALLeón

«La jerarquía del fiscal no es obediencia ciega como la del militar». León, la capital judicial del Reino todo el mes de junio, reflexionó ayer sobre los ataques a la independencia judicial y el gran desasosiego que existe en la sociedad por los casos de corrupción. José Manuel Maza, magistrado del Tribunal Supremo y fiscal en excedencia (fue el primero de su promoción), está desde su toma de posesión como fiscal general del Estado en el mismísimo ojo del huracán. Aunque parece que no ha hecho mella en él que los fiscales de la Unión Progresista le hayan pedido el pasado fin de semana, en el congreso de León, su dimisión, y que lo hicieran en vivo y en directo. A pesar de las críticas por su respaldo a Manuel Moix, ya ex fiscal jefe de Anticorrupción. Maza se mantiene firme en sus posiciones y las defiende con amabilidad y sin levantar la voz. Ni la recusación del Parlamento ni el «fuego amigo» parecen inmutarle. Tanto es así que, en la clausura del V Ciclo de Justicia El Norte de Castilla-Santander, hizo una absoluta defensa «de la autonomía, que no independencia» del ministerio fiscal respecto del Gobierno. El hecho de que el cuerpo de fiscales «esté sometido al principio de jerarquía no implica obediencia ciega». Hay lugar para la discrepancia, subrayó, y herramientas en el ministerio público para ejercerla si no se está de acuerdo con los superiores. Abundó en la defensa de la autonomía de los fiscales y subrayó que «en España, me he cansado de decir, la legislación protege al fiscal en su autonomía; si yo no lo soy (independiente) será culpa mía, no de la ley». Y remachó, por dos veces: «El Gobierno, desde 2007, no me puede cesar, aunque discrepe. ¿Puede darse mayor blindaje a un servidor público?».

Maza defendió la autonomía de los fiscales españoles a pesar de estar tan cuestionada y la comparó con Francia. Mi homólogo, puntualizó, es un director del Ministerio de Justicia

Habló de «autonomía, no de independencia», de principio de jerarquía y unidad de criterios en el contexto de su conferencia de clausura, titulada 'Un fiscal a la medida de Europa'. Durante su alocución, Maza rompió una lanza a favor de la profesionalidad del cuerpo de fiscales españoles y, volvió a puntualizar, «su gran autonomía, porque esto que está aquí (en España), tan puesto en cuestión, en otros países de Europa, como por ejemplo en Francia, mi homólogo es un director del Ministerio de Justicia».

Ofreció una lección magistral sobre el papel de los fiscales españoles, más conocidos por lo penal que por lo civil, sus fortalezas y debilidades respecto de sus homólogos de la Unión Europea, ahora que está en marcha la constitución de la figura de un fiscal europeo. Destacó el trabajo del ministerio público en la protección de menores, personas discapacitadas, ancianos y, en general, el tutelaje de los derechos ciudadanos a todos los niveles. «El fiscal es un protector de la sociedad, es una figura clave para el estado de derecho y va por delante de los fiscales europeos, que solamente ejercitan la acción penal», resumió.

Pero lo que aleja a los fiscales españoles del resto de los países europeos es el hecho de que no dirigen la acción penal. «No me cansaré de repetir que es necesario, de una vez por todas, que se les entregue la dirección de la acción criminal. Será la manera de agilizar los procedimientos». Reconoció el papel de los jueces de instrucción durante 130 años, pero considera que, «por razones de supervivencia del sistema» es el momento de que este trabajo lo realice «no el fiscal, sino un equipo de fiscales que investiguen. Lo que hará que los procedimientos sean más ágiles». Porque, indicó, «no se trata de cambiar un gorro por otro, sino de cambiar el concepto y contenido de la fase de investigación criminal y esto ocurre en todo el mundo». Para el ponente, «el gran secreto» de la agilización de los procedimientos es que la instrucción de los delitos pase del juez al fiscal. Ahora lo que existe, sintetizó, es un enorme atasco y esa lentitud «se ha convertido en un problema social y político. La extraordinaria longitud de los procedimientos es un cáncer para la sociedad y el sistema; el que los casos no se resuelvan en tiempo breve pudre la atmósfera social».

El pasado año, los fiscales abrieron en España más de 5.000 diligencias de investigación

Pero el método de que el fiscal investigue y el juez controle no es nuevo, y ya se está aplicando en muchos procedimientos. El pasado año, informó el fiscal general del Estado, los fiscales abrieron en España más de 5.000 diligencias de investigación. Precisamente, indicó, León es una de las provincias con la ratio más alta, una de las provincias que más diligencias de este tipo tiene.

Que se avance en esta dirección es cuestión de «prioridades y presupuestos», como reconoció Maza en las preguntas del coloquio «y hay que hacerlo bien, de forma global», como indicó su compañera de mesa, la magistrada y presidenta de la Audiencia de León, Ana del Ser. El fiscal superior insistió en que «no nos podemos escudar en que el proceso vaya a tardar mucho porque, entre unos y otros, la casa sin barrer».

El Ciclo de Justicia de El Norte, patrocinado por Santander, Registradores y Novacenter, se clausuró ayer en León con una frase de Mota dirigida a los legisladores: «Este país necesita una justicia más ágil y más eficaz. En vez de ponerse con otras cosas, señorías, pónganse manos a la obra. Lo he dicho tres veces en el Congreso».

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