Una riada de disfraces inunda Aguilar de Campoo

Carroza del carnaval de Aguilar./Nuria Estalayo
Carroza del carnaval de Aguilar. / Nuria Estalayo

Cientos de vecinos se implicaron en engrandecer un año más el Carnaval de la Galleta

NURIA ESTALAYOAguilar

Un poblado indio se ha instalado junto a la iglesia de la localidad, un grupo de dulces jóvenes con trajes de caramelo hacen la reverencia a la alegre princesa, las Ruedas Locas están preparadas con sus brillantes ropajes para planear sobre sus patines, El País de las Maravillas de la Batucada ha llevado a Alicia a este lugar, una horda de curiosos circula por sus calles. El gran desfile del Carnaval de la Galleta está a punto de comenzar.

Y así en la noche del sábado, Aguilar de Campoo se llenó de luz, color, música y de un entretenido espectáculo animado por los bailes, coreografías, representaciones y las travesuras que brindaron los participantes durante el recorrido para divertir al público. Una riada de disfraces recorrió la localidad. El bosque cobró vida y transitó por la villa norteña junto a fantasmas celebrando nupcias, a los vivarachos Yetis, a los danzarines de la Vijanera con su oso y sus campanos, a globos aerostáticos a punto de echar a volar, y a los Beatles con sus guitaras y su entrañable furgoneta Volkswagen.

También aparecieron por allí numerosos Pinochos rodeados de Geppetto, Pepito Grillo, el Hada azul y la ballena. Y se vio a Espinete que dejó su barrio lleno de sésamo para probar las galletas, y a los muñecos Playmobil con su casita llena de girasoles. Pianos, notas musicales y teclados bailando al compás del sonido de los dulzaineros, Los Chiguitos y Charanguilar. Tampoco faltó las pitufas de Norpagym realizando llamativas piruetas ni los componentes de El Desván bailando junto a seres de otras galaxias y rodeados de unicornios. Y en Aguilar se presentó, del mismo modo, un conocido maestro, acompañado de su habitual aprendiz, en esta ocasión convertido en un torpe alumno que no se le da nada bien la clase de geografía.

Asimismo, se acercó hasta el Carnaval de la Galleta Carl Fredricksen junto a su casa flotante. Y otras sugestivas vestimentas y montajes se mostraron a lo largo del desfile: un enorme juego de parchís, una panda de hippies con sus ropas floreadas y su seat 600 lleno de paz y amor, y la familia de dinosaurios Sinclair.

Se dejaron ver, igualmente, los coloridos impermeables y paraguas de la Asociación Acerbahe cantando bajo la lluvia, y el aplaudido Cabaré del grupo zumba. Además, también quiso desfilar un divertido grupo de campesinos que llevó al carnaval La alegría de la huerta. Se dieron cita allí en esta noche mágica varios dioses mitológicos, un conjunto femenino de camaleones, y muchos otros personajes, algunos de los cuales se revelaban rodeados de gran misterio y expectación. Un hermoso desfile, el de Aguilar de Campoo, que sigue demostrando su gran fuerza de atracción, y de la gran imaginación creatividad e implicación que tienen sus vecinos.

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