‘Nicolás’ bien merece el último madrugón carnavalero

Un joven cita al toro en la calle Madrid. /JOSÉ VICENTE-ICAL
Un joven cita al toro en la calle Madrid. / JOSÉ VICENTE-ICAL
CIUDAD RODRIGO

El Toro del Aguardiente de la ganadería de El Canario ofreció gran juego durante casi una hora

Silvia G. Rojo
SILVIA G. ROJOCIUDAD RODRIGO

Hablar del frío es uno de esos temas recurrentes tanto en el ascensor como a la hora de escribir una crónica, pero lo cierto es que ayer en Ciudad Rodrigo, hacía frío, mucho, y cuando ‘Nicolás’, El Toro del Aguardiente de 2018 saltó a la plaza, los termómetros apuntaban el signo negativo.

Dicho esto, el madrugón, a pesar de contar con las fuerzas ya justas después de tantos días de fiesta y esa temperatura referida, mereció la pena porque el animal de la ganadería de El Canario no dejó de dar juego hasta que volvió de vuelta a los chiqueros poco más de una hora después.

Pero antes de abordar algunas cuestiones concretas sobre el propio festejo, conviene aclarar otras particularidades, como que el verdadero nombre del morlaco era ‘Capuchino’ y que simplemente fue rebautizado como homenaje a Nicolás Calvo, que fue corneado el pasado año por otro Toro del Aguardiente. La cogido se produjo nada más pisar el morlaco el albero y la herida fue muy grave. El hombre tardó varios meses en recuperarse del todo y ayer de nuevo, tras la celebración del festejo, volvió a encontrarse con el equipo médico que le operó en la plaza, encabezado por el doctor Enrique Crespo. El momento fue de festejo. También los facultativos comprobaron en la enfermería el estado general del que fuera su paciente y que la operación de hace un año fue «un gran éxito», informó el propio Nicolás Calvo.

Por otra parte, hay que recordar que este animal, junto con el Toro del Antruejo que dona la asociación carnavaldeltoro.es, son los únicos que no compra el Ayuntamiento. En este caso lo hicieron un grupo de amigos que se hacen llamar Cordero de Válvula, cuya traducción viene a ser algo así como «comer cordero por la cara».

El herido en este festejo el año pasado volvió a encontrarse con el equipo de Crespo

Volviendo a ‘Nicolás’, el animal salió con fuerza de los toriles, acudiendo a los cites de los mozos y a los pocos minutos abandonó la arena para encaminarse hacia el Registro donde permaneció durante un tiempo considerable para divertimento de los recortadores y del público que presenció los cortes. Después de hacer el amago de irse, regresó al Registro y pocos minutos después hizo de la calle Madrid su dominio. Allí se vieron igualmente carreras y a toro calle arriba y calle abajo.

En algún momento volvió a entrar y salir de la plaza para regresar de manera definitiva en los toriles hacia las 10:03 horas. La satisfacción de la gente era generalizada, pues el toro tenía una estampa muy bonita y además aguantó los cites hasta el último momento, sin acusar el cansancio.

Además, este festejo es una especie de lotería, pues hay ocasiones en que los toros no se han movido de la plaza y los espectadores ubicados en el resto del recorrido no han visto nada. En esta ocasión hubo fortuna para todos los presentes, estuvieran colocados donde estuvieran.

Una vez concluido este festejo el momento fue el del almuerzo pues este suele ser un día en el que los amigos aprovechan el tramo entre el encierro y el desencierro para reunirse delante de unas buenas raciones.

A pesar de ser el último día de las fiestas grandes de Miróbriga no hubo un solo minuto para el aburrimiento y la tranquilidad. De hecho, hasta casi las 20:00 horas no se recogieron los cinco toros que bajaron en el último desencierro del Carnaval del Toro de 2018. El año que viene, más.

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