Los de Cambronell vuelven a cumplir

Las caras de los corredores reflejan los momentos de tensión que se viven en la entrada a la plaza. /JOSÉ VICENTE-ICAL
Las caras de los corredores reflejan los momentos de tensión que se viven en la entrada a la plaza. / JOSÉ VICENTE-ICAL
CIUDAD RODRIGO

Por tercer año consecutivo se eligió a esta ganadería para cerrar la fiesta con toros con muchos kilos y que completaron el recorrido del encierro en 10 minutos

Silvia G. Rojo
SILVIA G. ROJOCIUDAD RODRIGO

La fecha seguramente pasó desapercibida incluso para el más supersticioso, y eso que en el mundo del toro hay muchos, porque cuando uno está de carnaval pierde la noción del tiempo y no hay martes y trece al que merezca la pena tenerle respeto.

Los que merecieron mucho respeto en el día de ayer fueron los toros de Hermanos Cambronell, por tercer año consecutivo los elegidos para cerrar el carnaval.

En los tendidos se escuchaba la palabra «torazos», pues algún cinqueño iba sobrado y, gustando más o menos porque siempre hay favoritos, todos contaban con una buena presencia.

El último encierro fue muy rápido. En apenas cuatro minutos, cuatro de los toros estaban en la plaza y la corrida al completo llegó a los chiqueros del coso mirobrigense en 10 minutos. Eso sí, uno de esos toros que se quedaron más rezagados sirvió para el divertimento general en el registro.

Después de entretener el rato con la música de las charangas, llegó el momento de la capea con instantáneas similares a los de días anteriores: un rato de toro para recortadores y otro para maletillas. El asunto sigue creando cierta polémica y parece que hay quien trata de organizar el tema a conveniencia. Incluso hay ocasiones en las que se oyen silbidos en los tablados por lo que, aunque se ha ido a mejor y se han equilibrado los momentos de unos y otros, habrá que seguir pensando en este asunto.

Cuatro de los toros alcanzaron la plaza Mayor en tan solo cuatro minutos

Pero mención especial merece uno de los momentos vividos en esa capea, cuando después de soltarse tres toros de Cambronell se dio paso a uno de los bueyes de Celador Zurdo como si de un novillo se tratase. El animal ya había demostrado en más de una ocasión que le iba la marcha y que no rechazaba ni un solo quite y así dejó constancia cuando fue recortado por los mejores, como Cristian Moras, entre ellos, o saltado por Eusebio Sacristán ‘Use’.

Tampoco se trata de decir que esa es la imagen del carnaval, ni mucho menos. Simplemente se vivió como algo divertido y así lo entendió el público, que aplaudió de manera generalizada al animal. Es más, para regresar a los toriles tuvieron que tirar de otros cabestros para recogerlo y fue este berrendo en negro el que dio una buena paliza a un mozo, sin mayores consecuencias.

Después se decidió que otro toro saltara al ruedo para continuar instantes después con el desencierro, que se extendió más de lo deseado (30 minutos), tras quedarse dos de los toros en la zona de los Pinos.

Uno de los bueyes se convirtió en el protagonista inesperado de la capea

En ese desencierro resultó herido un hombre de Collado Villalba de 38 años de edad, que sufrió una brecha en la frente, rotura abierta de huesos internos de la nariz y erosión en su rodilla derecha tras ser arrollado por uno de los astados. Según el parte médico, su estado era grave.

La enfermería realizó más atenciones durante la mañana: un vecino de Segovia sufrió una herida en el cuero cabelludo y otro varón de 49 años y llegado del Puerto de Béjar fue atendido por contusiones en ambas piernas. El pronóstico de ambos era leve.

Hoy se reunirá el jurado del trofeo al toro más bravo de cuantos se han lidiado y hay grandes posibilidades de que ese animal salga de entre los astados de ayer martes.

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