Calidad y kilos en una buena tarde de los de Sánchez Herrero

Juan del Álamo ante el tercero de la tarde. /JOSÉ VICENTE-ICAL
Juan del Álamo ante el tercero de la tarde. / JOSÉ VICENTE-ICAL
CIUDAD RODRIGO

El ganadero José Manuel Sánchez destacó la calidad de tres de los cuatro novillos lidiados en el festival

Silvia G. Rojo
SILVIA G. ROJOCIUDAD RODRIGO

Las fechas le bailan pero hace como «siete u ocho años que no veníamos al carnaval de Ciudad Rodrigo», comenta José Manuel Sánchez, uno de los propietarios de la ganadería de los Hermanos Sánchez Herrero de El Bodón. Y la verdad es que no se habían anunciado durante ese tiempo ni en las calles para los encierros ni en los festivales.

En este 2018, sus animales fueron elegidos para el festival del sábado por la tarde pero a pesar de acudir como ganaderos, la familia al completo no abandonó su balcón del Bar Ángel para ver el festejo como hacen cada carnaval.

«Hace más de 15 años que venimos a este balcón toda la familia, es un lugar privilegiado para poder disfrutar del festejo», añade.

Hijos, nietos, sobrinos no pierden hilo de lo que sucede en la plaza y del juego que dan los animales que ellos crían.

José Manuel reconoce que «había ganas de volver a CiudadRodrigo, nos apetecía, somos como de casa y siempre gusta».

La responsabilidad es siempre la misma, «máxima», y allá donde acuden siempre llevan lo mejor, pues tal y como se pudo apreciar ayer en Ciudad Rodrigo la calidad de los animales y la presentación era extraordinaria.

El ganadero se muestra sincero y resume el festejo, en lo que a los toros se refiere como «tres de cuatro», es decir, de los cuatro novillos que lidiaron Curro Díaz, Manuel Escribano, Juan del Álamo y el novillero Antonio Grande, le gustaron especialmente tres.

El primero de los animales se veía que había salido castigado de los toriles, la sangre delataba, pero una vez que estuvo en la plaza fue a más, para arriba, y Curro Díaz también estuvo muy bien.

El segundo novillo también fue bueno, no se cansó de embestir a pesar de que no se le hicieron las cosas todo lo bien que se cabía esperar o, al menos, esa es la impresión que quedó entre el respetable.

El mejor novillo fue el de Juan del Álamo, y el de Ciudad Rodrigo estuvo igualmente bien.

La familia presencia desde hace más de 15 años, los festejos en un balcón de la plaza

El ganadero matiza que «teníamos muy claro la corrida que queríamos traer a Ciudad Rodrigo» y desde luego en cuanto a kilos y calidad, nada se puede discutir.

Cuando a José Manuel se le pregunta por los próximos meses, pues esto es solo el principio, sonríe y dice aquello de: «Estamos en época de hablar, hay cosas pero nada es seguro, así que es mejor esperar antes de contar nada».

En el toro como en tantas cosas en la vida, la discreción vale mucho y debería ser una de las máximas, por eso las noticias irán llegando poco a poco.

Lo que está claro es que en esta familia de los Sánchez Herrero la tradición está asegurada y junto a José Manuel, su sobrino Vidal, igualmente al frente de la ganadería.

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