El Norte de Castilla

Los toros vuelven a correr en las calles

Los tres primeros toros que llegaron hacia la zona del Registro.
Los tres primeros toros que llegaron hacia la zona del Registro. / RUBÉN RAMOS
  • Los astados de la ganadería de Alberto Mateos volaron en el primer tramo del encierro y dieron mucho juego en la zona del Registro acudiendo a todas las llamadas

No se trata de hacer leña del árbol caído y ya habrá tiempo para realizar valoraciones pero después de lo que se vio el domingo en las calles de Ciudad Rodrigo, se pude afirmar sin complejos que los de ayer sí que fueron toros de bonitas hechuras, gordos, con cara y que en líneas generales dieron muy buen juego tanto en la calle con en la plaza.

Seguramente, se vieron dos o tres encierros en uno pues en un trazado tan largo, el comportamiento de los animales es diferente a medida que van avanzando y por eso, tanto mirobrigenses como forasteros tienen sus lugares favoritos en función de los intereses.

Así, los que estaban colocados desde la zona de los toriles de la calle Duero hasta más o menos el inicio del paseo de los Tilos vieron a los toros pasar volando, la manada agrupada y abierta y barriendo en cada metro que avanzaban, sin duda, todo un espectáculo.

Llegando a la zona del Registro la manada se rompió pero en ese punto estratégico, antes de encarar la calle Madrid y llegar a la plaza, los toros volvieron a reunirse y el juego que dieron fue digno de mención. Se vio una especie de capea en la calle en la que los astados acudieron a los cites de los mozos sin pensárselo. El público colocado en esa zona seguramente buscaba eso, ver al toro durante más rato.

La recta final se la tomaron los de Alberto Mateos más a su aire. A la plaza llegaron primero tres toros y el resto, de uno en uno hasta completar el encierro. Unos minutos antes habían hecho acto de presencia los bueyes que en tan solo cuatro minutos habían llegado a la meta. Los toros, a pesar de haberse roto la manada, tampoco tardaron demasiado en completar el recorrido y en 10 minutos estaban los seis en la plaza aunque en el cronómetro oficial se sumaron 10 más hasta que quedaron encerrados en los toriles.

Tras dar algo de tiempo a los animales y disponer todo lo necesario, hacia las 11:45 horas comenzó la capea en la que el primero de los toros fue el que más juego dio. En este sentido, la normativa ha sido modificada y hasta el año pasado los organizadores se debían ceñir a un horario mientras que en la actualidad ese «a continuación» es el que impera y no alarga la espera de las personas que se congregan en la plaza de toros tras el encierro.

Los festejos de la mañana se completaron con el desencierro en el que volvieron a salir a las calles tres toros. Uno de ellos bajó rápido pero los otros dos se tomaron su tiempo hasta emplazarse en la zona de los toriles. Es más, un camión tuvo que acceder al recorrido para llevarse a uno de los animales tras permanecer una hora aproximadamente en las calles.