El Norte de Castilla

Cuatro toros que saben a poco

  • Ese fue el número de animales de La Herguijuela que alcanzaron el coso taurino pero el problema no estuvo en la cantidad sino en la poca presencia de los toros

A todo en la vida se le puede buscar una parte positiva. Seguramente el estado de ánimo sea determinante para ver el vaso medio lleno o medio vacío y partiendo del hecho de que una crónica sobre un festejo taurino, en este caso un encierro a caballo, nunca podrá ser objetiva, el vaso ayer en Miróbriga estaba medio vacío.

El dato se resume en que cuatro fueron los toros que entraron en los toriles de la plaza Mayor tras el desarrollo de ese encierro de campo pero, seguramente, saben a poco a pesar de que fueron más los que llegaron a meta que los que quedaron a escasos metros del punto de partida en el campo.

Pasaban unos minutos de las once de la mañana cuando el ganado ya se plantó en la zona de la puentecilla acompañado por los jinetes. Según el relato de los encerradores, los toros de La Herguijuela salieron de los corrales apretando y dos de los animales se les fueron.

Los jinetes decidieron intentarlo una vez más y dieron la vuelta a los bueyes y a los otros cuatro toros con la intención de recoger a los otros que se habían quedado retrasados. Parece que pudieron integrar a uno con el resto de la manada pero el resultado final fue que esos dos toros quedaron en el campo, muy cerca de la calleja de Valhondo donde, finalmente, se optó por sedarles.

Con los bueyes por delante, en el primer tramo del casco urbano los utreros iban muy arropados por los jinetes pero antes de acceder al registro un toro tomó delantera y primero se contabilizó un toro en el coso taurino y luego los otros tres.

¿Son suficientes cuatro toros para considerar bueno el encierro? Si se tiene en cuenta que son el doble de los que entraron el año pasado y se pone cierto optimismo a la situación, se podría decir que no está mal.

Pero seguramente lo que no es suficiente son los cuatro toros que se vieron ayer en Ciudad Rodrigo, utreros, muy escurridos, y que tampoco estuvieron a la altura cuando salieron a la plaza en la capea. De hecho, uno de los que saltó al ruedo en esa capea matinal estaba tuerto y permaneció muy poco tiempo en el ruedo.

La justificación a esa poca presencia del ganado viene por la vía del manejo ya que al parecer hubo un problema con el pienso que hizo que los animales perdieran peso y que no se parecieran ni de lejos a los que se habían visto en las fotografías. Desde hacía algo más de un mes los de La Herguijuela se habían trasladado desde su finca de origen en Extremadura a Buenamadre, para así hermanarse con los bueyes.

La Comisión Especial del Carnaval tuvo claro desde el principio que este año quería utreros para este festejo en ese ánimo por asegurar lo máximo posible el encierro y que para animales más pequeños fuera más sencillo coronar la plaza.

Este año, además, se había ampliado en unos 300 metros el recorrido para incluir un pequeño repecho que permitiera sujetar mejor a los animales en la salida.

Todo estaba cuidado, medido y trabajado con ilusión por parte de los organizadores que se emplearon a fondo en el desarrollo del festejo, con el mirobrigense Álvaro Pino a la cabeza, pero hay cosas que no siempre están alcance de uno y ayer no fallaron ni los jinetes ni la organización, fallaron los toros. Eso sí, la imagen de los caballos arropando a los toros y apretando ya desde la entrada en el casco urbano, es algo que la retina siempre agradece.

Por lo demás, ni siquiera el tiempo se comportó como se esperaba, quizás eso ya fue una señal de que la cosa venía fría en todos los sentidos. La niebla se coló en la fiesta y complicó, en cierta medida, la posibilidad de ver bajar el encierro por el teso. Tampoco está en manos de nadie. Eso sí, da igual si hace frío o calor, si llueve o truena, cada domingo de carnaval Ciudad Rodrigo se ve desbordado por miles de personas, unas 30.000, que quieren disfrutar con la fiesta de los toros porque a nadie se le debería olvidar que esto lo mueven los toros y que toda esa gene que llega desde los más variados lugares lo hacer para ver toros y no otra cosa.

El desencierro también fue flojo y no salió tal y como se había planteado. En principio se esperaba que bajasen tres toros pero tan solo llegó uno hasta los toriles de San Pelayo. Los otros dos, finalmente, regresaron a los toriles de la plaza.