El Norte de Castilla
Componentes de la comparsa Los Vacceos, durante el desfile de este sábado por la noche.
Componentes de la comparsa Los Vacceos, durante el desfile de este sábado por la noche. / Antonio Tanarro

Las comparsas ponen el alma al carnaval

  • Un multitudinario y colorido desfile inaugural, bendecido por una benigna meteorología, da la bienvenida a don Carnal en la capital segoviana

Sin ellas, don Carnal no se atrevería a asomar la cabeza y se sentaría a ver pasar los días hasta la cuaresma. Son las comparsas la esencia del carnaval. Su colorido, su descaro, su alegría, sus bailes, sus coplas, su transgresión, su atrevimiento, su diversión... en definitiva, su alma ha vuelto a abrir de par en par las carnestolendas de la capital para que estos días Segovia se vista de fiesta, aunque el calendario lo ignore.

Su despliegue mágico de este sábado noche ha tenido, además, la suerte de cara con una meteorología bondadosa para estas alturas del año por estos lares de la meseta castellana.

El desfile inaugural de carnaval ha sido multitudinario. Muchísima gente, sobre todo familias con niños disfrazados. Algunos, de los pies a la cabeza convertidos en hadas, payasos, vaqueros, doncellas, princesas, piratas, superhéroes, caballeros medievales, mosqueteros y un sinfín de personajes y animales surgidos de ese universo ilimitado que es la imaginación infantil. A otros les ha bastado con un poquito de maquillaje para simular un fiero león o una dulce gatita; una peluca; ponerse un sombrero; colocarse unas antenas, o esconderse misteriosa y pícaramente tras un antifaz o una máscara al estilo veneciano.

Ese buen tiempo ha ayudado a que cientos de segovianos y turistas se dejaran llevar por el cortejo mágico de las comparsas, que desplegaron su arte para saludar a don Carnal.

El retorno oriental del Tudel

Lo importante es ser otro. Cambiarse por unos días. Ese alma de las carnestolendas recorrió anoche la ciudad desde la salida de San Millán hasta la Plaza Mayor previo paso por una concurridísima avenida del Acueducto, el Azoguejo y rúa arriba por la angosta Calle Real, que la animación de las comparsas pareció ensanchar para que pasase todo este delirio profano y multicolor.

Las percusiones brasileñas de Os Batucones anunciaron la llegada de las comparsas. Las acrobacias, las bengalas, los juegos de fuego y las chanzas de los zancudos con los más pequeños, que se orillaban y acurrucaban con sus mayores ojipláticos para dejar pasar a las criaturas, anticipaban esos latidos de alegría que bombean las comparsas que dan vida al carnaval segoviano.

Esta edición le ha tocado encabezar el desfile a El Tudel, que el año pasado no pudieron participar y que esta vez han cogido con ganas el solaz tras el ayuno. Vestidos de orientales, desfilaron geishas, samuráis y mandarines que portaron un colorido y serpenteante dragón.

Les siguieron los componentes de Para Que Tú Lo Bailes, ataviados de aves exóticas en una explosión cromática y de picos y plumas. Tras ellos, los tambores de fiesta carnavalera de los indios de Los Semaforitos, otra formación clásica que ha acudido fiel a la cita. La charanga Chicuelina abrió el paso de Los Vacceos, toda una colección de personajes más veteranos y más modernos del manga y los dibujos animados japoneses. Los protagonistas de 'Bola de dragón' o 'Mazinger Z' desfilaron al ritmo tecno .

El ejército de soldados imperiales de 'La Guerra de las Galaxias' con Darth Vader al frente –o mejor dicho, de la escuela infantil Pasitos– marcharon acto seguido. Padres ataviados de directores de orquesta, educadores vestidos de partituras y niños disfrazados de instrumentos musicales compusieron el homenaje del Taller de Animación a la Lectura de San José a los cuentos con músicos, como 'El flautista de Hamelin'. Casi pisándoles los talones, todo un botiquín de medicamentos andantes de la mano de Apadefim. Y para cerrar el cortejo, La Semifusa y todo un elenco de gnomos, hadas, ogros, dragones y demás personajes que habitan en el bosque más animado.