«El beneficio de tomar medicación supera al riesgo de la misma»

Ana Santiago, periodista de El Norte de Castilla y presentadora de acto, la doctora Alejandra Blum Domínguez y Belén Gallegos y Ángela Prieto (Recoletas)./H. SASTRE
Ana Santiago, periodista de El Norte de Castilla y presentadora de acto, la doctora Alejandra Blum Domínguez y Belén Gallegos y Ángela Prieto (Recoletas). / H. SASTRE

Alejandra Blum, especialista en Hematología, participó ayer en las Aulas de la Salud de El Norte de Castilla

A. S.

Evitar la coagulación de la sangre dentro de los vasos sanguíneos, evitar trombos. Esa es la finalidad de los anticoagulantes, del famoso Sintrom que tantos españoles emplean por tener una válvula artificial o una enfermedad hereditaria de la sangre que aumente el riesgo de los trombos o como preventivo en cirugías traumatológicas, entre otras indicaciones médicas.

Más de 700.000 españoles están coagulados y, pese a este gran empleo, son muchas las cuestiones que se desconocen sobre los cuidados al respecto, mucha la mitología y las falsas recomendaciones o miedos que lo rodean.

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Los anticoagulantes, la adhesión al tratamiento, los alimentos y controles recomendados... centraron la intervención, en las Aulas de la Salud de El Norte de Castilla, de la doctora Alejandra Blum Domínguez, especialista en Hematología y Hemoterapia del Hospital Recoletas Campo Grande. Así, bajo el título de ‘Anticoagulación: Mitos y realidades. Revisión de nuevos anticoagulantes orales’, el salón de actos de Caja EspañaDuero acogió ayer una nueva jornada que se celebró con el patrocinio de la fábrica de galletas Gullón, del Grupo Recoletas y la Junta y con la colaboración de la Fundación España-Duero. Comenzó su intervención esta especialista con el punto de partida, con lo normal, que es que la sangre fluya sin coagularse. Sin embargo, en condiciones «anormales puede coagularse dentro de los vasos sanguíneos, produciendo trombos». Y es entonces cuando es precisa la indicación médica adecuada sobre la medicación que evita la coagulación no exenta de riesgos por lo que precisa un estricto control médico. «Para evitarlo se emplean medicamentos que dificultan el proceso de coagulación, ayudando a evitar con ello la formación de trombos o embolias», explica esta especialista. Y, en el abanico de fármacos, además de los más conocidos como el clásico Sintrom o el inyectable heparina, hay una nueva generación de anticoagulantes como el Rivaroxabán, Dabigatrán o Apixabán.

Respecto a los primeros, los clásicos y más empleados, la doctora Blum precisó que «no existe una dosis estándar para todos los pacientes, son tratamientos individualizados» y el hematólogo lo controla con el INR (Ratio Internacional Normalizado) y hay diferentes rangos según las patologías». La administración de los mismos es oral y su empleo barato dado que están bajo el paraguas de la Seguridad Social. Entre sus principales características, esta especialista destacó que «hay antídotos específicos disponibles en la gran mayoría de los hospitales» y señaló para su cuidado la «interacción con algunos alimentos y medicamentos» y así recomendó «especial precaución con los medicamentos antihongos».

Los alimentos con los que se produce la citada interacción anti vitamina K son, sobre todo, los de color más verde como la espinaca, las coles de todo tipo o la lechuga romana; pero también el repollo, la remolacha o el espárrago. Un contenido bajo lo tienen los huevos y lácteos y algunas verduras y hortalizas como las berenjenas, calabacín, cebolla, patata, champiñones o rábano y las legumbres. Cereales y pastas, zumos e infusiones y condimentos como el ajo, sal, vinagre o miel y pimentón o los frutos secos, carnes y pescados tienen un contenido bajo.

En cuanto a los anticoagulantes pinchados, su indicación es para la terapia ‘puente’ en pacientes con anticoagulación oral; en el tratamiento inicial del Sintrom, dado que tarda entre 48 y 72 horas en iniciar su efecto; en casos de cáncer activo (precisa monitorización), y de embarazo con alteraciones de coagulación y tendencia a la trombosis.

Y respecto a los nuevos coagulantes, esta especialista en Hematología y Hemoterapia explicó que son «de acción directa» y que «no precisan monitorización frecuente»; pero su coste es elevado y solo uno de ellos posee antídoto específico, sin embargo, «el manejo de las complicaciones hemorrágicas asociadas está bien descrito». Además no interaccionan con alimentos y lo hacen menos con medicamentos.

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