Un batallón contra el fuego

La UME de León participó en 2017 en 60 operaciones contra incendios, extendiendo sus intervenciones fuera del territorio nacional en focos en Portugal y en el terremoto de México

Dos miembros de la UME de León, en la extinción de un incendio en Portugal/Luismi Ortiz-EFE
Dos miembros de la UME de León, en la extinción de un incendio en Portugal / Luismi Ortiz-EFE
M. J. Pascual
M. J. PASCUAL

2017 ha sido un año horrible para Castilla y León en cuanto a incendio, con la mayor superficie de monte arrasada del último lustro. El desbordamiento del dispositivo civil de las comunidades autónomas obligó al Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente a recurrir ejército, que ha participado en 60 operaciones para controlar el desastre medioambiental en Castilla y León, Galicia, Asturias e, incluso, en el vecino Portugal, que ha sido especialmente golpeado por el fuego este verano. Medio millar de efectivos de la base leonesa y otros 3.000 de apoyo del resto de los batallones de la Unidad Militar de Emergencia han tenido que desplegarse este año, el segundo más duro desde 2012 en lo que se refiere a grandes incendios en el noroeste de la Península.

El Quinto Batallón de Intervención en Emergencias (BIEM V) radica en las instalaciones que la Unidad Militar de Emergencias (UME) tiene en la base militar ‘Conde de Gazola’, del Ejército de Tierra en El Ferral del Bernesga, que pertenece San Andrés del Rabanedo (León). Interviene en todas las operaciones más arriesgadas dentro y fuera de España como ha hecho este año en el terremoto de México para el rescate de víctimas, pero su verdadera especialidad es la lucha contra incendios, que ha llevado a estos militares a ser llamados para aportar su experiencia en los grandes fuegos forestales desatados en el país vecino, pero también han intervenido en Chile.

936 efectivos

Para esta difícil campaña, la UME de León dispuso, además de su base principal, de un destacamento establecido en la base ‘General Morillo’ de Pontevedra. El objetivo de este enclave puente, explican, es «intervenir con mayor eficacia en Galicia y en un plazo inferior de cuatro horas desde que se ordena la activación».

Por las condiciones meteorológicas y el elevado número de incendios ocurridos en Galicia entre el 13 y el 17 de octubre (fuera de la campaña de verano), se tuvo que ampliar el despliegue en la base logística de Viana de Bolo (Orense).

Helicópteros

Para la campaña, en la que la UME se coordina con unidades y dispositivos de lucha contra incendios forestales de las comunidades autónomas, ha dispuesto de dos helicópteros ligeros HU-24 en alerta. Estos aparatos tienen capacidad de mando y control, reconocimiento y búsqueda, localización y rescate. También hay otros dos helicópteros medios (HU-27), con capacidad para transportar cuadrillas, búsqueda, localización, rescate y otro de evacuación de víctimas.

La campaña contra incendios, para la UME y las brigadas de incendios forestales, ha empezado este año mucho antes de inaugurarse oficialmente en junio, como es tradicional. Un parámetro que tendrá que cambiar, según los expertos medioambientales, pues ya hace años que hay más incendios en invierno que en verano. La UME cuenta 39 operaciones de lucha contra incendios en el territorio nacional, doce de ellas dentro de la campaña y cuatro fuera de España, concretamente, en los virulentos y mortales incendios de la vecina Portugal.

Destaca el informe anual que el Biem V había intervenido en 16 incendios a fecha de 30 de septiembre, fin de la campaña, y las 23 operaciones restantes se desarrollaron una vez concluida la campaña. Todas ellas se concentraron en apenas siete días, del 10 al 17 de octubre, y en la zona noroeste de la península: 21 en Galicia y 2 en Asturias. Como consecuencia del elevado número de incendios en ambas comunidades hubo que reforzar las brigadas y llegaron a emplearse 936 efectivos y 224 vehículos y se hizo preciso instalar un destacamento temporal en Viana do Bolo (Orense). También tuvo que desplegarse de manera extraordinaria un avión anfibio del 43 grupo en el destacamento de Santiago desde el 1 al 31 de octubre y un avión anfibio en el aeródromo de Matacán (Salamanca) desde el 7 al 25 de octubre.

En las 59 operaciones han intervenido más de 6.200 personas. Solo en los incendios del 17 de octubre en Galicia participaron simultáneamente 936 militares y actuaron helicópteros del batallón de emergencia con un total de 218 horas de vuelo. realizaron 126 salidas y ejecutaron 328 descargas, con un total de 328.000 litros.

También el 42 Grupo de Fuerzas Aéreas continuó operando con los aviones anfibios. realizaron en esta campaña 729 salidas y realizaron 7.198 descargas con un total de 35.945 metros cúbicos de agua, con más de 2.327 horas de vuelo. Los aviones anfibios han participado, en total, en la extinción de más de 175 incendios forestales, 37 de ellos con participación del contingente terrestre de la Unidad Militar de Emergencias.

Una campaña intensa

Según el análisis de la campaña que realiza la UME, al tratarse del segundo verano más cálido desde 1965, ello ha contribuido decisivamente a la proliferación de lo fuegos forestales. 2017 es el cuarto año con más fuegos registrados en la última década. Según los datos oficiales del MAPAMA, desde el 1 de enero hasta el 31 de octubre de 2017 se registraron en España 4.905 fuegos forestales, 843 por encima de la media y 2.791 más que en 2016. Es el segundo año con mayor superficie afectada (174.788 hectáreas).

Respecto de otros años, también es el que se han registrado más grandes incendios (se denomina así a los que superan las 500 hectáreas). En total fueron 52 los grandes incendios, 33 por encima de la media y 31 más que en 2016. «Se puede afirmar que 2017 es el segundo año más devastador por detrás de 2012, que fue el peor del decenio», concluye el balance de la UME.

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