Auxiliares de enfermería de residencias reclaman el reconocimiento de la penosidad de su trabajo

Varios de los afectados firman el documento, a las puertas de la Gerencia de Servicios Sociales en Valladolid.
Varios de los afectados firman el documento, a las puertas de la Gerencia de Servicios Sociales en Valladolid. / Ricardo Otazo

Los técnicos y cuidadores de los centros públicos reúnen 420 firmas para acceder al cambio de puesto al cumplir 55 años

Ana Santiago
ANA SANTIAGO

El trabajo de los técnicos auxiliares de enfermería y de los cuidadores asistenciales de los centros de personas mayores y los de servicios sociales, los Camp, es muy exigente físicamente. Provoca, y las muchas bajas laborales así lo demuestran, frecuentes problemas de tendinitis, lumbalgias y dolores articulares, entre otros. Una penosidad que agrava el paso de los años de un colectivo que cada vez tiene más edad y apenas cuenta con convocatorias de promoción, ni siquiera horizontal; lo que, unido al endurecimiento del acceso a la jubilación, hace que estos trabajadores se encuentren atendiendo cada día a un buen número de ancianos, en muchos centros públicos tienen a su cargo unos diez por empleado, que requieren continuos cuidados de cambio de pañales, higiene, comida, medicación... que las unidades de convalecencia han empeorado «porque nos llegan pacientes mayores que requieren todavía más cuidados y no se ha contratado ni a una sola persona más» en un trabajo que exige, además, una buena respuesta emocional para la persona atendida. También trabajan con el sector de la discapacidad.

Este colectivo, que suma en torno a un millar, presentó esta semana a la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades un escrito avalado por 420 firmas para pedir el reconocimiento de sus puestos como un trabajo penoso e, incluso, peligroso porque no está exento de agresiones dado que «muchos de nuestros pacientes tienen problemas de salud mental», explican.

«Somos un colectivo muy grande, que socialmente atendemos a los mayores y discapacitados, a los más desprotegidos de Castilla y León. Desarrollamos un trabajo muy duro y en condiciones laborales muy penosas», destacan. Además, muchos de estos trabajadores arrastran ya 30 años de antigüedad y más de 55 de edad, en el mismo puesto de trabajo, «sin posibilidades de promoción o de cambiar de puesto de trabajo, cada vez con más cargas, ya que las personas que vienen a nuestros centros, son más dependientes y precisan más atenciones. Algunos de los centros, además, no han hecho adaptación alguna». Por todo ello, reclaman, entre otras consideraciones laborales, la posibilidad de reciclarse para otro puesto de trabajo a los 55 o 60 años; la eliminación de las noches; poder solicitar reducción de jornada por edad sin necesidad de acreditar nada más; facilitar desde el convenio los traslados por salud; posibilidad de terminar su vida laboral en los centros de Día de la Gerencia, compartiendo incluso el trabajo con compañeros de empresas que gestionan estos centros u otras fórmulas como desprivatizar.

También piden el apoyo de todas las organizaciones sindicales al respecto que, hasta ahora «ha dejado mucho que desear» y fundamental mente que la Gerencia de Servicios Sociales los reciba para analizar esta situación y buscar soluciones. Y desde la misma, destacan al respecto que «tal y como han solicitado, se les recibirá para conocer de primera mano sus preocupaciones, estudiarlas y ver la posibilidad de abordarlas dentro del marco de su convenio colectivo», destacan fuentes de la Consejería de Familia.

Fotos

Vídeos