El uso del ciprés como cortafuegos,
«una temeridad» para los forestales

Un conjunto de cipreses, en el campo. :EL NORTE
Un conjunto de cipreses, en el campo. :EL NORTE
  • La Junta e ingenieros dictaminan que este árbol no es ignífugo y su utilización puede suponer un peligro en caso de incendios

El Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales y Graduados en Ingeniería Forestal y del Medio Natural se mostró en contra del uso del ciprés como barrera contra los incendios forestales y advirtió del «enorme peligro» que genera que los medios de comunicación fomenten lo contrario. La fama del ciprés como buen cortafuegos se debe al incendio de Alcublas (Valencia) en 2012, donde una masa arbolea de estos ejemplares resistió en un incendio que arrasó más de 20.000 hectáreas. P

Para el colegio de ingenieros forestales, esa resistencia mostrada hace años «no es una característica exclusiva de esta especie vegetal» debido a la importancia de las condiciones meteorológicas o la topografía en el siniestro.

Los ingenieros forestales declararon que es una «temeridad» seguir considerando que los cipreses son ignífugos. En la misma posición se mostraron desde la Junta, donde confesaron que no solo el ciprés no es ignífugo, sino que los grandes setos pueden actuar como propagadores de incendios debido al combustible seco que deja su poda.

Respecto a los setos de cipreses, los ingenieros forestales declararon que generan graves problemas en zonas intermedias de bosque y territorio urbano ya que, al arder, «transmiten con suma facilidad el fuego al interior de las viviendas, siendo especialmente dificultosa su extinción». El sistema ciprés tiene escasa utilidad como cortafuegos, especialmente para frenar incendios de alta intensidad que se propagan por pavesas, ya que genera fuegos a cientos de metros y «podría suponer verdaderas trampas para los medios de extinción».

Frente al uso del ciprés, desde el Colegio de Ingenieros Técnicos Forestales se aconseja utilizar en estas zonas variedades agrícolas o forestales que «generen rentas locales y que asegure su estado de conservación, evitando a su vez la expansión de especies invasoras». Entre las distintas posibilidades, destacan el uso de la encina para la producción de trufas; el nogal para el fruto y la madera o cultivos agrícolas como olivos, almendros o viñedos. En este sentido, la Junta también opina de forma similar, ya que los cultivos cumplen los requisitos marcados para evitar incendios en entornos urbanos, que son evitar la acumulación de combustibles vegetales; que las copas de árboles no sean tangentes entre si y que no exista cubierta herbácea en verano.

Los ingenieros forestales declararon que la propia naturaleza del ciprés la convierte en una planta que no puede ser ignífuga, puesto que su reproducción se realiza por piñas serótinas, que al producirse un incendio se abren y dispersan sus semillas, lo que indica la adaptación de la especie a ecosistemas donde el fuego tiene presencia. Además, manifestaron que los cipreses se han usado en España principalmente con fines ornamentales y religiosos, así como delimitadores de cañadas, veredas o casas forestales.

«Es un error intentar comprender la diferente reacción de la vegetación a los incendios usando criterios de especie en lugar de una combinación de criterios de especie en lugar de una combinación de criterios de estructura de masa sumados a posición topográfica», concluyó el Colegio de Ingenieros Forestales, ya que cualquier modificación hará variar el comportamiento del fuego.