Tras los pasos del Cid

  • Rincones a tener en cuenta si decide seguir las huellas del héroe castellano

Tras los pasos del Cid

En torno al siglo X, la Península estaba formada por un complejo puzle de reinos musulmanes -al sur- y cristianos -al norte-. Entre ambos se interponía el enorme costurón de un río Duero que ejercía como línea de referencia principal a la hora de establecer hasta dónde llegaba el poder de unos y de otros. Dicen las fuentes históricas que ese territorio de frontera era tan peligroso e inseguro que acabó convertido en un desierto, un territorio sin ley solo apto para quien se arriesgara a vivir a lo Mad Max, con el alma en vilo y la espada en la mano pendiente de descubrir en qué lugar se produciría la siguiente emboscada.

Es en ese escenario de enfrentamientos sin fin, de batallas sangrientas, venganzas, emboscadas, traiciones, masacres y actos heroicos en el que emerge la figura del burgalés Rodrigo Díaz de Vivar, un héroe batallador que conoció glorias y destierros. Un héroe batallador cuya vida traspasó las fronteras del tiempo gracias a que alguien, cien años después de su muerte, puso sobre un pergamino la historia de aquel cuyas gestas cantaban los juglares de pueblo en pueblo: ‘El Cantar de mio Cid’, considerada la primera gran obra de nuestra épica medieval, y que Degusta Castilla y León rescata para repasar algunas de las localidades que visitó el Campeador.