Banco de Alimentos de Valladolid.
Banco de Alimentos de Valladolid. / Gabriel Villamil

El Gobierno asigna a Castilla y León 1,47 millones de kilos de alimentos para necesitados

  • La distribución se realiza desde esta semana y supone el 35% del total de los kilos de alimentos previstos para 2016

El Gobierno central ha asignado a Castilla y León 1,47 millones de kilos de alimentos en la última fase del Programa 2016 de ayuda a las personas necesitadas, que se distribuirán a través de Cruz Roja y el Banco de Alimentos a 63.963 castellanoleoneses, con la colaboración de 475 entidades sociales.

La distribución se realiza desde esta semana y supone el 35% del total de los kilos de alimentos previstos para 2016, que suman más de 4,69 millones de kilos en la Comunidad, el 4,75% de los más de 98,7 millones de kilos que se distribuirán en toda España con cargo al 2016.

El coste de esos 4,69 millones de kilos distribuidos en la Comunidad es de 4,4 millones, con 1,3 millones dedicados a la tercera y última fase del reparto del 2016, según ha informado hoy la Delegación del Gobierno en Castilla y León, a través de un comunicado.

Se distribuirán arroz blanco, tarritos infantiles, cereales infantiles, leche de continuación en polvo, leche entera UHT, aceite de oliva, conserva de atún, espaguetis, tomate frito en conserva, crema de verduras, galletas, judías verdes en conserva, y fruta en conserva sin azúcar añadido y lentejas.

La campaña se ha articulado en tres fases, de las que esta es la última, en las que se han repartido el 25, el 40 y el 35% del total asignado a Castilla y León; y entre las proveedoras de alimentos figuran Pedro Álvarez de León, que suministrará lentejas, y Gullón, que aportará las galletas.

El reparto oscila entre los 423.084 kilos asignados a Valladolid, con 17.404 beneficiarios; seguida de los 252.823 de León, y 11.365 beneficiarios; y los 56.122 kilos asignados a Zamora, con 2.598 beneficiarios.

Se trata de un programa de ayuda alimentaria dirigido a las personas más desfavorecidas de la UE, que nació a finales de los años 80 del siglo pasado como consecuencia de las olas de frío que sufrió Europa.

Hasta el 2013 los programas los ha financiado la UE con fondos de la PAC, y actualmente se financia, en un 85%, con el fondo de ayuda europea para las personas más desfavorecidas.