Las oposiciones de Medicina Interna, bajo la lupa

El consejero de Sanidad, Antonio María Sáez Aguado, y el gerente de Sacyl, Rafael López.
El consejero de Sanidad, Antonio María Sáez Aguado, y el gerente de Sacyl, Rafael López. / EFE
  • La sociedad científica reclama a la Junta una investigación al pertenecer el 40% de los aprobados al mismo hospital

El consejero de Sanidad, Antonio María Sáez Aguado, ha dictado una resolución para ordenar la suspensión de las actuaciones del tribunal de las polémicas oposiciones de Medicina Interna. Supone congelar el proceso en el actual momento tras superarse la primera fase de la selección, la del examen, puntuación y aprobados antes de proseguir con la evaluación del concurso y la resolución de las plazas. La decisión es una respuesta a los múltiples recursos presentados por presuntas irregularidades en una oposición a la que se presentaron 280 aspirantes para 29 plazas. Solo aprobó el 10% y el 40% de los mismos son del mismo hospital, el Río Hortega. Ante este «llamativo» resultado, tal y como lo califica el propio consejero, la sociedad científica de la especialidad (SOCALMI) ha reclamado a la consejería una investigación de los hechos al considerar que muchas de las preguntas eran de elevada complejidad (la sospecha es de filtración directa o, sobre todo, indirecta a través de un curso de preparación) «por lo que no parecen adecuadas para discriminar conocimientos», y por la agregación de aprobados en centros de trabajo de donde son los miembros del tribunal y pide, asimismo, estar presente en la selección de los tribunales.

Sanidad abre ahora audiencia para que todos los aspirantes presenten sus recursos y, tras resolver la Junta sus posibles alegaciones, el siguiente paso, salvo que la Administración anule las oposiciones, serían los tribunales. Sáez Aguado confía en que «en un mes y medio largo» Sacyl pueda tener un ‘veredicto’.

En cuanto al informe solicitado al tribunal por la misma consejería, expone que las preguntas han sido elaboradas por cinco miembros de cuatro hospitales diferentes en proporciones similares (en torno a la treintena) incluidos los suplentes que elaboraron 20 cada uno. Asimismo, defiende que, en una consideración de las preguntas en cuatro grupos desde el ‘muy difícil’ al ‘muy fácil’ en función del porcentaje de médicos que han sabido contestar (los grupos de complejidad son: hasta el 25%; entre el 25% y el 50%; del 50% al 75%, y, por encima de este último porcentaje) resulta que había un 26% de preguntas muy complejas; un 32%, difíciles; un 24%, fáciles y un 17%, muy fáciles.

En cuanto a la agregación de aprobados en el RíoHortega, destacan que en anteriores convocatorias fueron mayores y, respecto a la presunta preparación encubierta, aseguran que el curso estaba abierto a todos los facultativos y recomendado además por la citada sociedad científica. También aclaran que es habitual que directores de tesis sean luego miembros de un tribunal de la especialidad y que cada profesional que ha superado esta fase ya se había presentado a las pruebas en convocatorias anteriores, siempre aprobadas; pero sin lograr plaza por falta de antigüedad.

Asimismo destaca el informe que ni hubo voto particular ni abstenciones ni fue revisado el examen.