Un trabajo revela que la vacuna anual de la gripe también protege de otras cepas

El doctor Iván Sanz Muñoz, en el laboratorio de Microbiología, en el HospitalClínico de Valladolid.
El doctor Iván Sanz Muñoz, en el laboratorio de Microbiología, en el HospitalClínico de Valladolid. / ALBERTO MINGUEZA
  • La investigación del doctor Iván Sanz analiza la presencia de anticuerpos en la población mayor de 65 años

Analizar la presencia de anticuerpos en la población mayor de 65 años –la que, además de grupos de riesgo, tiene indicada la vacuna antigripal cada año– antes y después de vacunarse con la trivalente anual era el objetivo de la investigación de Iván Sanz Muñoz. Este microbiólogo del Centro Nacional de la Gripe del Hospital Clínico de Valladolid estudió a 174 individuos, en similar proporción de hombres y mujeres y tanto del ámbito urbano como rural, todos ellos mayores de los citados 65 años y captados desde la Red Centinela Sanitaria de Castilla y León, la de médicos y enfermeros que controla la evolución, entre otras, de esta enfermedad respiratoria.

La investigación, defendida en la Facultad de Medicina de Valladolid con la que obtuvo un sobresaliente cum laude, no evalúa los antecedentes vacunales de los participantes en la muestra –aunque cabe entender que muchos se la habrían puesto cada año– y realiza un análisis del suero antes de que se les pusiera su dosis y al cabo de un mes, tiempo suficiente para que se logre el proceso inmunológico, es decir, cuando se completa el proceso vacunal para «ver la presencia de anticuerpos y para poder observar cómo se induce la creación de anticuerpos», explica el ya doctor Sanz Muñoz.

El análisis de la presencia de anticuerpos protectores previos a la vacunación; así como los que se generaron como fruto de la administración de la vacuna, permitió conocer por una parte el estado de inmunización previa a la dosis de la población mayor de 65 años y, por otro, la respuesta humoral tras la vacunación con la trivalente habitual en dichos individuos frente a los distintos virus de la gripe A y B estacionales responsables de las epidemias de gripe entre los años 2006 y 2011, que incluye periodos de antes y de después de la pandemia de 2009, la conocida popularmente como la de la gripe A, que después se convirtió en la estacional.

Según explica este especialista vallisoletano, las vacunas actuales se realizan cada año y se adaptan al virus circulante y según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las cepas presentes en las vacunas son H1, H3 y la gripe B con dos linajes Yamagata y Victoria. «Nosotros analizamos las defensas generadas frente a los virus estacionales y frente a otros que no se emplean ya en las vacunas, derivadas de la llamada gripe española, y que circularon en 1940; así como los generados frente a tres virus de la gripe aviar. Queríamos conocer si hay una respuesta cruzada frente a virus no circulantes, es decir, la utilidad de la vacuna actual frente a otros virus gripales; de los que no se incluyen sus cepas».

Resultados

Entre los principales resultados de esta investigación –dirigida por los también especialistas en Microbiología, los doctores RaúlOrtiz de Lejarazu y Silvia Rojo Rello– está la detección de anticuerpos frente a virus pandémicos incluso de antes de la aparición de la de 2009. «En la de la gripe A, los ancianos fueron los menos afectados y los jóvenes los que más contrajeron la enfermedad. Ello es debido a que tenían defensas. La explicación está –añade Sanz Muñoz– en que el virus que entonces era nuevo, el de la gripe A (H1), estaba emparentado con otros. Es decir, sí hay una respuesta cruzada, estás protegido, o de forma natural por haber estado en contacto o por vacunación, frente a un tipo y tienes anticuerpos para otros relacionados», añade.

Los virus circulan de forma reiterativa y, de pronto, de forma muy rápida, mutan y aparecen nuevas variables. En 1918, la mal llamada gripe española (H1N1); en 1957, volvió a mutar y tuvo lugar la pandemia de la asiática (H2N2);le siguió la de Hong Kong (H3N2) y, la más reciente, la de 2009, llamada pandémica o ‘porcina’ (A/H1N1pdm09). La población que tiene más de 65 años, al haber estado en contacto con otras gripes lo estaba también al subgrupo H1N1. Es decir, «que el contacto con un tipo de gripes crea defensas para otras y así, la trivalente anual deja respuestas». Esto no es la primera vez que se describe; pero sí es una constatación. «Diversos artículos y trabajos estiman que la protección dura seis meses e, incluso, que hay respuesta hasta dos años después; pero nuestro trabajo detecta defensas tras 60 años en entre el 20% y el 40% de la población. Dos pueden ser las causas, incluso ambas a la vez: La memoria inmunológica o que haya una respuesta cruzada», aclara este especialista. Tal vez, añade, «la presencia de anticuerpos se deba a ambas cosas, no sé en qué porcentaje si es por exposición natural o por estar vacunado frente a otras. La conclusión es importante: La vacuna trivalente anual puede proteger frente a cepas de hace 60 años y, podría paliar sus efectos, si volvieran a emerger. Algo que favorecería al resto de la población por inmunidad de grupo, cuantas menos personas la padezcan, menos circula. Y es importante, muy importante, vacunarse y tener defensas porque la gente no siempre lo sabe: La gripe mata».

Otro de los datos que revela esta trabajo es la inmunosenescencia. «La edad hace que se luche peor contra las infecciones. En nuestro estudio vemos que ,cuantos más años, el efecto de la vacuna es menor y por encima de los 85, claramente; pero como decimos el doctor Ortiz de Lejarazu y yo: ‘Vacuna que algo queda’». Y de esto se trata aunque la protección descienda, mejor menos que nada.

Protección

Otro resultado de este trabajo, añade su autor, es sobre los virus aviares. El análisis de los sujetos sometidos a este estudio revela «que antes de vacunarse con la estacional tenían anticuerpos frente a ciertos virus aviares sin conexión alguna con Asia, sin haber viajado allí... Esto se explica porque entre unos virus y otros hay conexión, hay una cierta relación genética. Y si la hay entre cepas, la hay entre las vacunas que protegen frente a unos virus para otras cepas.

Así, la vacuna anual, la trivalente, protege frente a otras gripes o, al menos, aumenta los anticuerpos. Induce una protección cruzada del 20%. Y este es el camino para el diseño y fabricación de una vacuna universal. Una protección cruzada podría ser la causa de la desaparición de ciertas cepas epidémicas. Este fenómeno de inmunidad cruzada ya fue descrito frente al subtipo que apareció en el año 2009. La simple presencia de zonas parcialmente homólogas puede producir niveles significativos de protección.