El Norte de Castilla

La grúa retira un turismo siniestrado en un choque múltiple en el término de La Lastrilla (Segovia).
La grúa retira un turismo siniestrado en un choque múltiple en el término de La Lastrilla (Segovia).

Castilla y León posee 82 de los 300 puntos negros detectados en las carretera españolas

  • La Junta y la DGT inician un plan especial de señalización en las carreteras convencionales

La Dirección General de Tráfico identifica en Castilla y León 82 de los 300 tramos de carreteras convencionales (excluidas las autopistas y autovías) más peligrosos de España. Para establecer el ‘ránking’ regional de los tramos de carreteras con mayor número de accidentes y más graves, generalmente por exceso de velocidad, Tráfico ha utilizado el Índice de Vigilancia de la Velocidad (Invive), una herramienta de medición que ha situado a la cabeza de las vías peligrosas, por accidentalidad y velocidad inadecuada, las carreteras de la provincia de Soria (15 tramos), seguida de León y Salamanca, con diez tramos peligrosos respectivamente; Burgos y Valladolid, con nueve cada una; Ávila y Segovia, con ocho en cada provincia; Palencia, con siete; y Zamora, con seis.

En un contexto de prevención se enmarca el nuevo convenio firmado entre la Junta y la Dirección General de Tráfico y el objetivo es reforzar las medidas para reducir la velocidad, que es la causa de 300 muertes al año por accidentes de tráfico en las carreteras españolas. Con este fin, Tráfico aumentará los controles de velocidad con radares de tramo, radares móviles de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil y con el helicóptero Pegasus.

Este convenio marco para mejorar la seguridad vial en las carreteras autonómicas suscrito entre el consejero de Fomento y Medio Ambiente de la Junta, Juan Carlos Suarez-Quiñones, y el director general de Tráfico en funciones, Cristóbal Cremades, contempla la puesta en marcha de actuaciones coordinadas para reducir la velocidad.

Líneas verdes

Aunque los puntos Invive son señalizados con el color naranja, en este caso, para reforzar el carácter preventivo, la Junta de Castilla y León pintará, con carácter experimental, líneas indicadoras longitudinales verdes paralelas a las marcas viales que separan la calzada y el arcén, e instalará señalización informativa de diseño variable para indicar la presencia de la línea de color verde y advertir de la posible realización de controles de velocidad.

Esta actuación, pionera en España, va a realizarse en dos carreteras convencionales pertenecientes a la red básica de carreteras de la Junta de Castilla y León: la CL-615 y la CL-613. Constituyen una experiencia piloto que se lleva a la práctica en España, por primera vez, aprovechando las realizadas ya en Suecia y Holanda. «Se ha demostrado que estos indicadores longitudinales de colores incrementan la correcta identificación de la categoría y función de la vía», informaron desde la Delegación del Gobierno en Castilla y León. ¿Por qué se han elegido estos tres tramos de dos carreteras palentinas, aunque son Soria y León las provincias con mayor número de tramos peligrosos? Porque solo entre ellos tres suman los indices Invive más altos de toda España. En concreto, dos de ellos (los puntos kilométricos 1-38 y 88-92) están en la CL-615, una carretera convencional que comunica la capital palentina con la localidad de Guardo y tiene una longitud aproximada de 92 kilómetros. Desde 2011 y hasta la actualidad han fallecido en esta carretera 14 personas y se han registrado 33 heridos hospitalizados graves y 139 leves.

El tercer tramo que contará con señalización especial de color verde está en la CL-613 (Palencia-Sahagún), una carretera convencional que comunica Palencia capital con la localidad leonesa de Sahagún y tiene una longitud total aproximada de 58 kilómetros (los últimos 10 kilómetros pertenecen a la provincia de León). Desde 2011, en esta carretera han fallecido dos personas y se han registrado 30 heridos hospitalizados graves y 55 heridos leves como consecuencia de accidentes de circulación.

No se puede decir que ambas carreteras locales sean ‘puntos negros’, propiamente dichos si, como se explica desde la Delegación del Gobierno en Castilla y León, se entiende por ‘puntos negros’ aquellas zonas de la vía que presentan el firme en mal estado. La CL-615 y la CL-613, de una única calzada y doble sentido de circulación, se encuentran, por el contrario, en buen estado de conservación y cuentan en su trazado con largas rectas, una anchura de carriles comprendida entre los 3 y los 3,50 metros, curvas horizontales de radio amplio y una intensidad media diaria de 3.137 vehículos en la CL-615, y de 2.035 en la CL-613. Pero «estos factores unidos pueden generar en algunos conductores una errónea y peligrosa sensación de control y de seguridad que les puede inducir a sobrepasar los límites de velocidad establecidos para estos tipos de vías», indicaron.

Por este motivo, la Junta de Castilla y León va a señalizar específicamente estas dos carreteras para informar a todos los conductores que se encuentran en una vía con controles intensivos de velocidad. Para ello, se va a pintar a lo largo de ambas vías una línea longitudinal, de carácter experimental, en color verde, paralela a las marcas viales blancas que delimitan la calzada y los arcenes. Estos nuevos indicadores longitudinales experimentales también pretenden generar en los conductores la sensación de estrechamiento del carril para inducirles a moderar su velocidad.

Controles

Con la ejecución de estos indicadores longitudinales de color verde se pretende que el usuario de la vía identifique y vaya asociando estas indicaciones a tramos de carreteras de velocidad controlada, con el fin de que en un futuro cercano, una vez producido el efecto de concienciación en los conductores, «no sea necesaria la instalación de sistemas de control de velocidad y se obtenga una carretera autoexplicativa», explicaron.

La Junta también instalará señales verticales informativas que recordarán reiteradamente a los conductores que se encuentran en una vía con velocidad especialmente controlada.

La DGT va a intensificar los controles de velocidad en estas dos carreteras: se instalarán varios radares de tramo que empezarán a funcionar en 2017, se multiplicará la presencia de controles de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil y el helicóptero ‘Pegasus’ sobrevolará ambas carreteras con mayor frecuencia.