El Norte de Castilla

Castilla y León: Servicios sanitarios 'regulares' pero los cuartos mejores de España

Quirófano del Hospital Río Hortega de Valladolid.
Quirófano del Hospital Río Hortega de Valladolid. / Henar Sastre
  • El informe de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública detecta un deterioro de la asistencia en todo el país desde 2009

El nuevo informe de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) sobre la calidad asistencial, evaluación de datos de 2015 y de algunos de este mismo año, revela que Castilla y León se mantiene en una valoración de servicios sanitarios 'regulares'; pero se sitúa en la cuarta mejor de España, solo por detrás de Navarra, Aragón y el País Vasco. Logra 73 puntos de los 106 posibles y obtiene un así su notable de 7,3 similar al 7,2 de 2014 y de casi un punto más que en 2015 con el 6,4; pero hay que tener en cuenta que cada año se correlaciona con una puntuación máxima variable. En esta nueva evaluación, la trigésima, se sitúa por encima de los 65,7 de media nacional y escala un puesto respecto al anterior.

En el citado informe relativo a 2016 y recién publicado, Castilla y León sigue, por lo tanto, dentro del grupo de comunidades con servicios sanitarios regulares, que encabeza y al que siguen Asturias (69) y Castilla-La Mancha, Extremadura, Galicia y La Rioja (todas con 68). Las peores de toda España son Cataluña y Murcia, amcas con 55; Canarias, con 49 puntos y Valencia con 46.

El informe destaca la gran desigualdad entre comunidades, el emporamiento general con la crisis. A partir de 2009 los servicios sanitarios públicos «han sufrido una agresión continuada con un proceso de recortes muy importante, entre 15.000 y 21.000 millones de euros menos de presupuesto según las diversas fuentes, recortes que se han producido en todas las comunidades sin excepción, pero cuya intensidad ha variado mucho de unas a otras».

Estos recortes «se han evidenciado sobre todo el los recursos humanos disponibles que han sufrido una disminución general aparte de un notable empeoramiento de sus condiciones de trabajo, pero también en el funcionamiento del sistema sanitario, especialmente en lo que respecta a las listas de espera, por lo que la opinión de la ciudadanía sobre el mismo ha empeorado de manera muy notable, por ejemplo el porcentaje de personas que señalan que el sistema sanitario funciona bien o bastante bien ha pasado del 73,88% en 2010 al 63,70% en 2015, o las personas que piensan que las listas de espera empeoraron el último año fue en 2009 el 13,10% y en 2015 el 33,3%».

Por otro lado la aplicación de la normativa en cuanto a los copagos farmacéuticos ha supuesto la exclusión del acceso a la prestación farmacéutica de muchos enfermos (las encuestas señalan que las personas que por motivos económicos no retiran de la farmacia medicamentos prescritos suponen un 14,76%, y el Barómetro Sanitario refiere que son el 4% de la población, 1,8 millones de personas), sin que el Ministerio de Sanidad haya hecho ningún intento de evaluar el impacto sobre la salud de la falta de adherencia a los tratamientos.