Ciudadanos de pleno derecho

Curso de formación de Red Íncola para el acceso al empleo.
Curso de formación de Red Íncola para el acceso al empleo. / A.P.
  • Diez colectivos trabajan en red para apoyar a la población inmigrante que llega a Valladolid y dar respuesta a sus necesidades básicas, de formación, laborales y de vivienda

Apoyar a la población en situación de mayor precariedad, en especial personas de origen inmigrante, y promover sus derechos para que disfruten de una vida digna. Es el objetivo de la Fundación Red Íncola, en la que trabajan diez colectivos organizados en red. A principios de los años 2000, voluntarios y congregaciones religiosas de Valladolid empezaron a trabajar con los inmigrantes que llegaban a la ciudad. Fruto de ese contacto con la realidad de la exclusión y con la necesidad de poner en marcha nuevos programa para atender al colectivo, se formó una red de apoyo que en 2006 se constituyó en la Asociación Red Íncola, que posteriormente pasaría a ser Fundación.

Forman parte de Red Íncola la Compañía de María, los Dominicos, las Esclavas del Sagrado Corazón, las Filipenses Misioneras de la Enseñanza, la Institución Teresiana, las Religiosas de María Inmaculada, las Hijas de la Caridad, las Carmelitas de la Caridad Vedruna, el Teléfono de la Esperanza y los Jesuitas. La entidad trabaja en seis áreas diferentes, de acogida, formación, empleo, voluntariado, presencia social y pastoral. A través de sus programas de acogida, atiende necesidades básicas como el acceso a alimentos, ropa, alojamiento, vivienda, mediación y acompañamiento.

También se desarrolla un programa de viviendas de acogida para familias que llegan a Valladolid y no cuentan con ningún recurso donde poder alojarse. Además de una vivienda, la entidad les ofrece el compromiso de trabajar con ellos para que en un plazo de entre seis meses y un año puedan tener su autonomía. Se trata de un proceso de formación intensivo, con clases de español, cursos, búsqueda de empleo y talleres de habilidades sociales. «Trabajamos con ellos no solo ofreciéndoles una vivienda, sino un abanico de posibilidades para salir adelante. El objetivo es su autonomía y, sobre todo, la inclusión dentro de la sociedad como una persona o como una familia más», explica el coordinador, Eduardo Menchaca.

En el área de formación, se imparten clases de español y clases de apoyo y de refuerzo escolar a los menores y se trabaja también en un programa dirigido a la mujer, especialmente a la mujer árabe, que facilita recursos para vivir en el país. Otra de las áreas es la inserción laboral a través de cursos de formación orientados al empleo en ámbitos como la jardinería, la limpieza o el servicio doméstico. La Fundación cuenta con una bolsa de empleo a través de la cual consiguieron trabajo 150 personas en 2015.

Miembros de la fundación Red Íncola, junto a usuarias del programa de acceso a la vivienda.

Miembros de la fundación Red Íncola, junto a usuarias del programa de acceso a la vivienda. / A.P.

Red Íncola también dirige sus esfuerzos a sensibilizar a la sociedad en los colegios, centros educativos y la universidad con campañas que muestran la realidad de los inmigrantes y de las personas sin hogar. Para ello, la Fundación cuenta con nueve trabajadores y con 300 voluntarios que participan semanalmente en las diferentes actividades, así como socios y personas que colaboran puntualmente en los programas que se desarrollan a lo largo del año.

En 2015 la organización atendió a 3.000 personas en el programa de acogida y más de 1.000 recibieron orientación laboral. Además, se trabajó con unos 150 niños en apoyo escolar y cada año se ofertan 45 becas anuales de 600 euros para menores de Valladolid y de la provincia. Red Íncola trabaja principalmente con población originaria de Marruecos (un 28%) y Bulgaria (18,5%). Muchos de los usuarios de los programas, el 19%, residen en Valladolid desde hace años y ya tienen la nacionalidad española. También proceden de Rumanía, República Dominicana, Bolivia y Colombia, y hay que destacar que el 71% de las personas que atiende la Fundación son desempleadas.

«El empleo es la máxima necesidad de todas las personas porque es lo que permite tener un salario para poder vivir dignamente», afirma el coordinador, quien sostiene que para los usuarios contar con estos apoyos supone saber que «en cualquier momento pueden pasarse por aquí y encontrar a un voluntario que les escuche».