200 lactantes podrán beneficiarse del nuevo Banco de Leche

Una mujer da de mamar a su hijo recién nacido e ingresado en la UCI neonatal del Río Hortega.
Una mujer da de mamar a su hijo recién nacido e ingresado en la UCI neonatal del Río Hortega. / H. Sastre
  • El Río Hortega y Hemoterapia abren para toda la región el primer centro de donaciones

Pocos enfermos son más vulnerables que un recién nacido prematuro o un bebé enfermo con una cardiopatía o intervenido quirúrgicamente. Incubadoras, respiradores, monitores, electrocardiogramas... hasta una alarma visual para avisar de ruidos elevados y un equipo sanitario superespecializado amparan esta indefensión. Aparataje y profesionalidad logran sacar adelante la fragilidad de bebés de kilo y medio de peso e, incluso, casos de entorno a los 700 gramos y hasta, también, con menos de 32 semanas de gestación o de pequeños que ya han conocido el quirófano. Garantizar una nutrición óptima, que mejore la protección inmunológica frente a enfermedades infecciosas, que prevenga la enterocolitis necrotizante (inflamación frecuente en prematuros que causa destrucción de intestino) y que, además, favorezca la protección del tejido inmaduro y promueva la maduración, en especial en el tracto gastrointestinal, es una ayuda impagable para que estos pequeños salgan adelante. Unas propiedades que no pueden crearse al mismo nivel en ningún laboratorio. Solo la leche humana ofrece estas características y solo una madre lactante puede regalarla cuando le sobra para ayudar a otros pequeños.

El Banco de Leche Materna autonómica es una realidad que se estrena con el año. Dependiente de la Consejería de Sanidad y coordinado por el Servicio de Pediatría del Hospital Río Hortega de Valladolid y por el Centro de Hemoterapia y Hemodonación de Castilla y León (Chemcyl) se suma a los otros siete bancos que hay en España –hay 204 en Europa– para cubrir estas necesidades. Castilla y León ha optado por un modelo mixto, es el primero del país, para su puesta en marcha; de forma que el banco estará gestionado en coordinación por Hemoterapia y el Río Hortega y no solamente por una unidad de neonatología o por un centro de donación. «Esto nos permite aprovechar los puntos fuertes de ambos recursos. Por un lado, la capacidad y la organización de Neonatología y, por otra, las garantías de seguridad y calidad del Chemcyl», destaca el jefe de la Unidad de Pediatría del Río Hortega, Fernando Centeno. «El procesamiento y almacenaje es una rutina para un centro de Hemodonación», añade la responsable del mismo para el banco, Susana Pérez Herrero. Los pacientes receptores de la leche humana «serán prematuros o niños enfermos ingresados y para los que su madre no tiene suficiente para cubrir sus necesidades», explica Carmen María Samaniego, pediatra de esta unidad. Y cuántos previsiblemente atienda al año el banco autonómico. Pues previsiblemente, apuntan sus responsables, en torno a los doscientos.

En cuanto a la donante, los requerimientos son que sea una mujer sana, que esté lactando a su hijo y que el mismo tenga un buen estado de salud y la lactancia esté bien establecida «y es lo que les sobra lo que dan en un acto absolutamente altruista», añade esta especialista.

El Río Hortega abastecerá a toda Castilla y León –el Clínico de Valladolid, Salamanca, Burgos y León también tienen unidades de Neonatología– pero la madre donante puede haber dado a luz en el otro hospital público de la capital o en cualquiera privado de la ciudad. El proyecto, en principio, solo contempla donaciones –por cuestiones de pura estrategia– de Valladolid. Arranca así el plan piloto solo para el Río Hortega (área Oeste de Salud) que, en dos meses, incluirá a todo Valladolid y, progresivamente, llegará a toda la comunidad.

La donación se orienta en una consulta específica para explicar a la madre el proceso. La extracción de la leche se realiza en el domicilio de la lactante con unas pautas de higiene y conservación y se entrega en la consulta del Río Hortega. La madre debe estar sana, no tener hábitos tóxicos como el del tabaco y además se realizan analíticas serológicas para garantizar los beneficios y la inocuidad de la leche. «Es un acto médico», insiste María Samaniego. «Lo perfecto es que se integre en la rutina diaria de la madre y que una vez al día se extraiga la leche para donación», añade.

La higiene que se indica a la donante es sencilla, pero importante. Debe lavarse las manos y uñas y usar mascarilla y gorro además de los hábitos de ducha diaria y otros habituales de limpieza. Los envases, facilitados por la unidad, una vez hecha la donación deben congelarse y nunca más de quince días. «Cuanto menos tiempo mejor, le damos salida cuanto antes porque pierde propiedades y solo es útil durante seis meses desde que se extrae hasta que se consume», aclara el doctor Centeno. El calostro –prematuro, intermedio o maduro– se adapta a la edad del receptor tras un análisis nutricional. Esta primera leche –rica en grasas, proteínas y anticuerpos– es fundamental para un niño prematuro y precisamente su madre, por ser un nacido antes de tiempo, tiene mayores dificultades para este inicio en sus primeros días, los más graves y en los que más necesita esta protección. «La evolución es mucho mejor que cuando están alimentados vía parenteral», destaca el doctor Centeno.

Explica la responsable del Chemcyl, Susana Pérez, especialista en Hematología, el proceso de recogida de los biberones, que son pequeños –la cantidad más habitual oscila entre 120 a 250 mililitros–. El Centro de Hemoterapia manejará el producto desde el punto de vista biológico. Así, realiza una descongelación controlada, realizará análisis de calidad y bacteriológicos, se encargará de la pasteurización para eliminar microorganismos –poco importantes para el propio hijo sano pero importante para enfermos o prematuros–; analiza los nutrientes, requisitos mínimos y valores para cada edad del niño y, posteriormente lo vuelve a congelar y realiza la distribución en función de necesidades de los servicios de Neonatología. Todo ello incluyendo la trazabilidad.