Quince jóvenes viticultores crean una asociación para lograr la DO Sierra de Gredos

Andrew Jefford (d) de la revista Decanter toma notas
Andrew Jefford (d) de la revista Decanter toma notas / Alfredo Maestro
  • Expertos vitivinícolas visitan el lugar donde los productores trabajan la garnacha con pautas de respeto al terreno y a las plantas

«Nuestro objetivo a largo plazo es lograr la Denominación de Origen». Alfredo Maestro, presidente de la asociación Garnachas de Gredos, se muestra sincero respecto a la meta de unos jóvenes viticultores, cuyas edades están comprendidas entre los 30 y los 45 años, que se unieron como asociación hace un año para marcar una serie de pautas, normas y códigos, pero que llevan trabajando juntos desde hace más de una década.

«A finales de los 90, gente joven con ganas de emprender conocimos sobre el terreno la Sierra de Gredos y nos dimos cuenta del tremendo potencial de la garnacha. Además, nace en un lugar ideal, con un clima, un terreno y unas plantas fantásticas. Comenzamos a trabajar y nos dimos cuentas de la calidad del vino autóctono que resultaba», asegura Alfredo Maestro.

El entorno del macizo de Gredos, una de las zonas vitivinícolas emergentes entre la geografía castellana y leonesa, ha atraído a expertos internacionales a sus viñas, como el periodista de la revista británica Decanter, Andrew Jefford, que tras catar esporádicamente vinos de la zona, ha mostrado su interés en visitarla y conocer a los responsables de los mismos en primera persona.

Tomará su relevo esta misma semana la revista Robert Parker, a través de su hombre para España, Luis Gutiérrez, para conocer de primera mano el nivel del vino, y que realizará una cata monográfica, para su revista The Wine Advocate, que en los próximos meses publicará sus resultados.

Códigos de actuación

Garnachas de Gredos elaboró, nada más constituirse como asociación, unas serie de normas, pautas y códigos para trabajar tanto en el campo como en la bodega de la forma menos interventora y más respetuosa con la tierra y las plantas. «El terreno del macizo dificulta las tareas para obtener un vino de calidad. Aumenta los costes y sube la mano de obra. Además, es necesaria la utilización de caballería para trabajar la tierra, como burros o caballos para arar el terreno», subraya Maestro.

Los municipios que conviven en la zona de la Sierra de Gredos han apoyado la apuesta de estos jóvenes viticultores, desde ayuntamientos a cooperativas, incluso recibieron apoyo desde la Junta de Castilla y León, aunque su objetivo, tal como aseguran, es ir paso a paso hasta lograr una DO que ponga en el mapa una zona emergente con muchas cosas que decir.