El Norte de Castilla
Real Valladolid

160 años de relación con la Corona

  • Don Felipe y Doña Letizia se suman a lectores, anunciantes y amigos de El Norte felicitando al periódico y a su plantilla, al igual que hicieron otros reyes de España desde 1854

La fotografía que ilustra esta información refrenda, una vez más, lo que ya es una constante en los 160 años de historia de El Norte de Castilla: la cercanía entre el decano de la prensa diaria y la Casa Real española. Si en junio pasado la jefatura del Estado cambió de titular, su relación con El Norte de Castilla no ha perdido un ápice de su vigor; en términos de reconocimiento profesional, prioritariamente, pero también de admiración y de cercanía personal. Así ha sido a lo largo de la dilatada historia del rotativo castellano y leonés.

Sin ir más lejos, hace justamente un año los actuales soberanos, Don Felipe y Doña Letizia, entonces en calidad de Príncipes de Asturias, presidían el acto de entrega del Premio Líber que la Federación de Gremios de Editores de España otorgaba al suplemento cultural ‘La Sombra del Ciprés’, en reconocimiento a la determinante labor de El Norte de Castilla de fomento de la cultura, en general, y de la actividad literaria, en particular. Aquel 3 de octubre de 2013, el actual monarca hizo entrega del prestigioso galardón al presidente del Consejo de Administración del periódico, Alejandro Royo-Villanova, ensalzando su «apoyo, sensibilidad, promoción y cariño por los libros».

160 años de relación con la Corona

El suplemento de 64 páginas que el pasado 3 de junio dedicó este diario a la abdicación de Juan Carlos I es también buena muestra de esa intensa relación entre El Norte y la Corona. Pero hay muchas más huellas. No en vano, las dos «restauraciones» de la Monarquía que han tenido lugar en la historia contemporánea de España, en 1875 y 1975, respectivamente, la primera en la figura de Alfonso XII y la segunda, tras la muerte de Franco, en la de Juan Carlos I, fueron efusivamente saludadas por el decano.

De hecho, cuando en febrero de 1875 un jovencísimo Alfonso de Borbón se acercaba a la ciudad del Pisuerga, El Norte de Castilla recordaba a sus lectores «los sentimientos profundamente monárquicos» que le caracterizaban, «por lo que no tiene necesidad de poner a los pies del trono, felizmente restaurado, la expresión sincera y leal de los respetos y del amor que le inspira». La segunda restauración monárquica, en noviembre 1975, despertaba en El Norte un emotivo sentimiento de «esperanza», en un reinado integrador que abría «posibilidades reales de que España logre en el interior los perfeccionamientos constitucionales y legales en general precisos parta la consecución de una judicialidad y una vividura democráticas anheladas por la mayoría del país».

Cronista fiel de todas las ocasiones en que Don Felipe se ha acercado a estas tierras, desde aquel viaje a Simancas de 1989 en el que la redactora Maribel Rodicio no se separó del entonces Príncipe de Asturias, hasta la más reciente del pasado mes de julio, con motivo de la entrega de los premios de Innovación y Diseño en el Museo de la Ciencia, El Norte de Castilla glosó también con detalle su primera visita oficial, en mayo de 1997, celebró a su lado el 25 aniversario de Michelin y lo retrató al volante de un Twizy en 2011.

De igual manera, el progreso del decano de la prensa ha sido reconocido y alentado en todo momento por la Casa Real española. En 1989, con motivo del 135 aniversario del rotativo, Don Juan Carlos de Borbón felicitó, con foto incluida, «a quienes dirigen, hacen y leen El Norte de Castilla, que ha celebrado sus 135 años de vida e historia, deseando siga ocupando un lugar destacado en el panorama informativo de su región y de España».

Palabras de cariño que volvieron a repetirse con la celebración de los 150 años del periódico, «un gran periódico, tan prolijo en firmas ilustres, al que felicitamos sinceramente por su valiosa trayectoria de servicio a sus lectores, como destacado testigo de siglo y medio de la Historia de España sentida con el alma y el corazón de Castilla», como señaló el monarca. El 17 de octubre de 2006, Don Juan Carlos y doña Sofía presidían en el Teatro Calderón el concierto que celebraba ese siglo y medio de vida del rotativo, el cual corrió a cargo de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León.

A lo largo de su trayectoria, El Norte de Castilla ha vivido de cerca todos los actos que han protagonizado los miembros de la Casa Real y ha mostrado especial predilección por los que se han desarrollado en tierras castellanas y leonesas. Basta con consultar, por ejemplo, el especial que ya en septiembre de 1903 dedicaba a la visita de Alfonso XIII a Valladolid y a otras ciudades de la región, o el seguimiento realizado durante las estancias vallisoletanas de este mismo monarca en 1906, 1915 y 1921, con la Academia de Caballería como segundo protagonista de las informaciones.

Un esfuerzo periodístico que volvería a repetirse en acontecimientos como la estancia de los entonces Príncipes en Tordesillas, en 1964; la llegada de Don Juan Carlos para inaugurar la factoría de Montaje-2 de Renault, en 1972; su primer acto como Rey de España en Valladolid, acontecido en 1976 en la Feria de Muestras, o, más recientemente, la inauguración, en 2007, del Auditorio Miguel Delibes.

El propio Delibes, director del rotativo entre 1958 y 1963 y figura clave en el devenir reciente del periódico, recibió el afecto de la familia real en numerosas ocasiones. En octubre de 2006, con motivo de la concesión del Premio Vocento de los Valores Humanos, Don Juan Carlos, que no pudo entregárselo personalmente debido a la quebrantada salud del escritor, ensalzó ante su hijo Miguel la talla «universal» del premiado, «en la misma medida en que su obra encarna, de manera fiel y penetrante, la existencia y la experiencia vital de Castilla»; el monarca glosó las cualidades humanas y literarias de Delibes, calificándole como «ejemplo de hombre íntegro y completo, calificativos que le convienen como a muy pocos», pues «si ha sido capaz de concitar un consenso tan extendido sobre su persona y su obra, aplaudida por los escritores más cualificados, se debe a que todos han reconocido en él aquella excelencia que logra identificar y unir una obra con su creador».

No menos intensa había sido, en abril de 1994, la entrega del Premio Cervantes, ocasión que el jefe del Estado aprovechó para corear junto al vallisoletano el ‘Clavelitos’ que la tuna compostelana interpretó fuera del protocolo. Antes de eso, Don Juan Carlos había ensalzado «su innata capacidad de fabulación; su sentido del oído para recoger el rico acervo de vocabulario, sintaxis y modos de hablar de Castilla y su insobornable criterio moral para lo que es justo y merece ser reivindicado».