Sonorama Ribera reivindica un nuevo emplazamiento para seguir creciendo

Actuación ayer en el Sonrama Ribera
Actuación ayer en el Sonrama Ribera

Un total de 75.000 personas han pasado por los tres días de conciertos en el recinto

Susana Gutiérrez
SUSANA GUTIÉRREZ

Sonorama Ribera necesita un nuevo espacio para seguir creciendo y dar mayor comodidad y prestaciones a sus asistentes. Así lo reivindicó el director del festival, Javier Ajenjo, al hacer balance de la vigésima edición del evento, que cerró anoche los conciertos en el recinto ferial, pero que sigue adelante con las actuaciones en el centro y en la zona de acampada hasta mañana lunes. Por el recinto ferial de Aranda de Duero han pasado un global de 75.000 personas en tres días de conciertos y se alcanzarán los 100.000 asistentes al hacer el estudio definitivo de los seis días de festival.

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Este crecimiento 'controlado' que ha llevado a contar con 2.500 asistente más por día. Se han pulverizado todos los registros, se ha aprendido de la experiencia, de los fallos y de los aciertos y, a partir de ahí, Sonorama Ribera va a recapacitar su crecimiento futuro. Se necesitan nuevos espacios e infraestructuras para dar cabida a todo el mundo que quiere acudir a un festival que se ha convertido en reclamo más allá de la música.

«Necesitamos un recinto adecuado, nos gustaría que fuera un lugar definitivo, multifuncional. Estamos viendo posibilidades y creemos que este ya no puede ser, se ha quedado pequeño», explicó el director del festival. Al respecto, añadió, que Sonorama Ribera tiene que «mantenerse, incrementar su prestigio y hacer que la gente siga disfrutando». Ajenjo apostó por un nuevo emplazamiento que sea óptimo para las necesidades del festival, con más capacidad y prestaciones. «Creemos que con una inversión lógica y razonable se pueda conseguir», puntualizó.

A pesar de la búsqueda de la nueva ubicación para la próxima edición, Sonorama Ribera anunció que seguirá apostando por un crecimiento controlado. «Queremos que la gente esté cómoda, por eso hemos cortado la venta de entradas a diez días del festival. Hubiera entrado más aforo, pero que las personas estén a gusto es lo primordial y así vamos a seguir en éste o en el nuevo emplazamiento», resaltó el director de Sonorama Ribera.

Auténtico espectáculo

Respecto al desarrollo musical del festival, incidió en que desde la organización están satisfechos por la calidad de las actuaciones, las sorpresas y la disponibilidad de todas las bandas que han conformado el cartel que ha homenajeado a la música española. Mención aparte merecen, según Ajenjo, los conciertos en el centro que «han sido un auténtico espectáculo por todos los sitios, todos los escenarios han respondido. Ha sido increíble, brutal».

El director de Sonorama, no pudo tampoco olvidar el especial momento que ha vivido el festival este año debido a su vigésimo aniversario. Mirando atrás y como voz de la Asociación Art de Troya, que lleva 20 años levantando el festival, consideró que el resultado de este cumpleaños constata que «se ha cumplido un sueño, nos llegan a decir hace 20 años que íbamos a tener 25.000 personas por día, y este nivel de grupos y actuaciones y no lo hubiéramos crecido». De cara al futuro, dentro de los aspectos a mejorar, apostó por una mayor profesionalización del festival que, sin perder su masa fundamental de voluntarios, tiene que trabajar en esa línea «porque cada vez hay más exigencias, la gente quiere calidad, quiere sorpresas y eso es un reto enorme».

Dentro del balance, Ajenjo no quiso olvidarse del sentido del festival, que es mucho más que música y que acerca a los asistentes a la cultura del vino, la gastronomía, el enoturismo. En este sentido, también hizo hincapié en que el festival no ha subido prácticamente sus precios en una década y sí ha multiplicado las prestaciones que le han llevado a ser uno de los preferidos de los festivaleros

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