Los restos de la esgueva de La Moneda hallados bajo el Museo del Libro son del siglo XVI

Museo del Libro de Burgos. / Félix Ordóñez

El estudio al que se han sometido los restos hallados certifican las hipótesis planteadas tras el descubrimiento de la esgueva

GABRIEL DE LA IGLESIA

El estudio arqueológico llevado a cabo en las obras del futuro Café Voynich, anexo al Museo del Libro Fadrique de Basilea de Burgos, certifica que la esgueva de La Moneda se corresponde con la primera mitad del siglo XVI. De este modo, y tal y como se avanzó en el momento de su hallazgo, se trata de un tramo de la antigua esgueva correspondiente al tramo de las desaparecidas carnicerías de la ciudad.

La Editorial Siloé, promotora de las obras de acondicionamiento del local, colindante al Museo del Libro, ha decidido recuperar este elemento tan representativo de la evolución urbana de la ciudad de Burgos, y posiblemente el único tramo de todo el trazado de la citada como esgueva de La Moneda. El objetivo es integrarlo como elemento expositivo permanente dejando visible la superficie de la bóveda en un cuadro de unos 2,5 metros de lado protegido mediante un suelo acristalado que permita su visibilidad y conservación.

La arqueóloga María Negredo, del estudio Aratikos, ha dirigido un exhaustivo trabajo, elaborado entre los meses de abril y julio del presente ejercicio, que saca a la luz uno de los tramos más antiguos del casco histórico de la ciudad. De este modo, y en base a los criterios arqueológicos, el estudio subraya que los restos encontrados “se fechan con la gran reforma urbana que tuvo lugar en esta zona de la ciudad al ubicar las nuevas carnicerías en el siglo XVI” en el espacio en el que se sitúa el museo.

El trabajo llevado a cabo permite constatar que la muralla de la ciudad de Burgos se mandó levantar en el siglo XIII quedando finalizada a principios del siglo XV.  Un siglo más tarde, comenzó la construcción de importantes edificios públicos como las nuevas Carnicerías o la Cárcel Real, situada en el actual Palacio Provincial que ocupa la Diputación de Burgos.

En este punto es de gran importancia la presencia de cloacas o esguevas que articulan este nuevo espacio conocido como El Hondillo. Su función era la de limpiar las inmundicias y desperdicios mediante el arrastre de las aguas.

Cabe recordar que el Burgos del siglo XXI nada tiene que ver con aquella ciudad poco o nada higiénica donde se daban serios problemas de salubridad, agravados en verano cuando el caudal del río descendía y los desperdicios campaban a sus anchas. Asimismo, se sabe que las esguevas ayudaron a evitar inundaciones como la que en 1513 causó serios problemas en las calles del centro de la urbe medieval.

Se sabe que la esgueva de La Moneda se iniciaba en el Río Vena, a la altura de las huertas del Morco y atravesaba la muralla por la calle San Juan para pasar después por la  calle La Moneda, que por entonces anegaba los bajos de agua. Poco después, entraba por Carnicerías hasta desembocar en el Arlanzón pasando antes por los bajos del antiguo Hotel España, hoy sede de una de las oficinas de Ibercaja. La esgueva quedó tapada en la calle de La Moneda en el siglo XIX.

El tramo de galería que se conserva tiene una anchura interior de 5,50 metros y 4 metros de longitud, unos 22 metros cuadrados de superficie. 

En el trabajo de datación y desescombro han aparecido innumerables útiles de cerámica así como astas de vacuno. La cerámica ha sido esencial para hacer una valoración del depósito sedimentario con fragmentos de finales del XVII y de la primera mitad del XIX. 

Un dato interesante es la presencia de varias astas de vacuno depositadas y concentradas en el tramo occidental de la esgueva. Los restos animales asocian, con toda seguridad, este espacio con las carnicerías que en el siglo XVI hubo en la zona. Se sabe que las carnicerías estuvieron en este espacio desde 1525 hasta bien entrado el siglo XIX. Se trata de las denominadas Carnicerías Nuevas o Carnicerías Mayores. Las conclusiones de datación del estudio arqueológico coinciden con los datos aportados por el Museo del Libro nada más realizar el hallazgo.

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