Lacalle presume de gestión ante una oposición muy crítica en el debate sobre el estado de la ciudad

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Burgos celebra el segundo debate sobre el estado de la ciudad de su historia, 16 años después del primero

GABRIEL DE LA IGLESIA

El Ayuntamiento de Burgos ha celebrado hoy el segundo debate sobre el estado de la ciudad de su historia, retomando así una experiencia que se llevó a cabo por primera vez hace 16 años durante el mandato del socialista Ángel Ibáñez. Y lo ha hecho, tal y como estaba previsto, evidenciando el abismo que separa la visión del Equipo de Gobierno y de la del resto de grupos municipales.

Así, el alcalde de la ciudad, Javier Lacalle, ha aprovechado su intervención, de casi 50 minutos, para sacar pecho de la gestión realizada por su equipo durante los dos primeros años de legislatura. Una gestión condicionada por su posición minoritaria dentro de la Corporación, pero avalada por la capacidad de «diálogo» con otras formaciones para alcanzar «acuerdos» en las materias más relevantes.

En este sentido, Lacalle ha querido poner en valor especialmente el papel asumido por el PSOE, cuyo apoyo ha permitido sacar adelante asuntos clave para el Ayuntamiento, como los presupuestos de 2016 y 2017 o la reestructuración de la deuda del Consorcio para la Gestión de la Variante Ferroviaria. También ha agradecido los apoyos puntuales ofrecidos por Ciudadanos y los concejales no adscritos, Silvia Álvarez de Eulate y Fernando Gómez.

Muy diferente es la opinión que mantiene Lacalle a respecto de Imagina Burgos, al que ha vuelto a vincular directamente con Podemos. A su juicio, la formación ha mantenido en estos dos primeros años un «discurso vacío» y «no ha aportado» propuestas. Es más, el propio alcalde ha asegurado no tener «esperanza» de que se generen cauces de entendimiento con Imagina en los dos años que quedan de legislatura.

Aún así, Lacalle ha insistido en que la ciudad «ha avanzado» en este tiempo. Prueba de ello, ha insistido, es la culminación o inicio de grandes obras como los nuevos depósitos de Cortes, el cierre de la circunvalación, la ampliación de la depuradora, la construcción del Coliseum, la cubierta del Monasterio de San Juan, el ARU de San Cristóbal o la rehabilitación de la antigua estación de trenes, entre otros muchos.

Mención especial ha tenido en el debate la situación económica del Ayuntamiento, la cual ha centrado buena parte de las críticas de la oposición. Y es que, a pesar de que el alcalde ha insistido en que la «deuda municipal directa» se ha reducido en estos dos últimos años en 44,5 millones de euros, desde la oposición han insistido en que la deuda de los consorcios de la Variante Ferroviaria y Villalonquéjar continúa condicionando, y mucho, la economía municipal. De hecho, la imputación de la deuda no sostenible del primero de esos consorcios como deuda municipal ha obligado al Consistorio a someterse a un Plan Económico-Financiero tutelado por la Junta.

Sea como fuere, el discurso de Lacalle no ha convencido a ninguno de los grupos de la oposición. En este sentido, Daniel de la Rosa, portavoz del PSOE, ha reiterado el mensaje que lleva enarbolando su grupo desde hace meses, asegurando que «ante la falta de iniciativa» del Equipo de Gobierno, son ellos los que proponen. De hecho, De la Rosa ha subrayado que la posición colaborativa de su grupo a medio plazo dependerá «del grado de cumplimiento» de los acuerdos alcanzados en diferentes materias en los últimos meses.

Más críticos aún se han mostrado los portavoces de Imagina Burgos y Ciudadanos, Raúl Salinero y Gloria Bañeres, respectivamente. Ambos han acusado al PP de protagonizar una «nefasta gestión» económica, lastrada, según Salinero, por un «conservadurismo rancio» y la política del «despilfarro» en grandes obras.

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