El Gobierno anuncia el cierre definitivo de la central nuclear de Garoña

El ministro Álvaro Nadal ha declarado en rueda de prensa que deniega el permiso para mantener abierta la central

EL NORTE

La central nuclear de Garoña (Burgos) no podrá volver a funcionar y conectarse a la red, una vez que el Gobierno ha acordado denegar la autorización de funcionamiento.

El ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal, ha explicado hoy la decisión en una conferencia de prensa sobre el futuro de la explotación de la central nuclear de Garoña (Valle de Tobalina, Burgos), en situación de parada segura desde diciembre de 2012.

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Nadal ha argumentado que las inversiones son muy significativas, que se trata de la planta más antigua en operación y que su aporte al sistema energético es poco significativo.

Se trata de una central nuclear de 466 megavatios de potencia eléctrica, una potencia significativamente inferior a la de las centrales nucleares que se encuentran funcionando en España, todas ellas con una potencia de más de 1.000 megavatios.

La historia de la central de Garoña (1966-2017)

La decisión se produce una vez que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) avalase el pasado mes de febrero la reapertura tras dar el visto bueno a los criterios técnicos y estableciese las medidas de seguridad necesarias para que la planta pudiese volver a conectarse a la red.

La nuclear de Santa María de Garoña, la más antigua del parque atómico español, es propiedad de Nuclenor, participada por ENDESA e Iberdrola.

Iberdrola había manifestado, por boca de su presidente, Ignacio Sanchez Galán, su voluntad de no reabrir la central, mientras que Endesa había señadado que que esperaba la decisión del Ejecutivo.

De esta manera, la decisión volvería a la empresa propietaria, que tendría que analizar la rentabilidad de la operación.

No es la primera vez que se produce esta situación, ya que hay antecedentes en España con la nuclear de Vandellos I, en la que tras el incendio de uno de los generador, se impusieron fuertes requisitos de seguridad con ingentes inversiones que hicieron desistir a sus propietarios.

Desmantelamiento

Tras la declaración del cese definitivo de la explotación, el MINETAD ha de conceder, previo informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), la autorización de desmantelamiento y, posteriormente, la declaración de clausura.

La autorización de desmantelamiento, ha de solicitarla ENRESA, la empresa encargada de llevar a cabo estas actividades, que además deberá pedir la transferencia de titularidad de la central. Antes de la concesión de esta autorización y del traspaso de titularidad, se abre un periodo previo de predesmantelamiento en el que Nuclenor debe llevar a cabo una serie de labores requeridas. En primer lugar, debe descargar el combustible gastado almacenado en la piscina, para lo que es necesario construir un Almacén Temporal Individualizado (ATI) con capacidad suficiente para almacenar todo el combustible gastado.

La reapertura de la nuclear de Santa María de Garoña contaba con un fuerte rechazo por parte del movimiento conservacionista que considera que no tiene sentido la reapertura de una instalación amortizada y que consideran poco segura.

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