La Diputación de Burgos descarta encabezar el plan alternativo para Garoña

El PP tumba una propuesta que instaba a que fuera la Diputación la que encabezara el proceso, pero aseguran colaboración total en cualquier iniciativa

GABRIEL DE LA IGLESIA

La Diputación de Burgos ha descartado hoy la posibilidad de encabezar cualquier proyecto para la reindustrialización del entorno de influencia de la central nuclear de Santa María de Garoña, tal y como solicitaba Imagina Burgos a través de una proposición elevada a debate en el Pleno de la Institución. Una proposición que ha acabado tumbando el PP, al considerar que la Diputación no tiene ni competencias ni recursos suficientes como para encabezar un proceso de este tipo.

En este sentido, el portavoz de Imagina Burgos, Marco Antonio Manjón, ha insistido en que cualquier plan para reactivar la economía del entorno una vez decretado el cierre de la planta nuclear del Valle de Tobalina debería articularse «de abajo hacia arriba». Esto, es, que las propuestas deberían surgir de los propios municipios en coordinación con la Diputación y, de ahí, ser trasladadas a las administraciones superiores.

Lejos de compartir ese criterio, desde el PP se considera que la Diputación ha de ser un agente más, y no quien lidere las medidas que se pongan en marcha. Eso no quiere decir, en todo caso, que no vaya a colaborar. «Vamos a estar ahí», ha subrayado el portavoz del Equipo de Gobierno, Borja Suárez. De hecho, ha reiterado, la Diputación, a través de Sodebur, está en «contacto» permanente con los municipios del entorno.

Asimismo, tanto el PSOE como Ciudadanos han puesto en cuestión la fórmula planteada por Imagina, entendiendo que la puesta en marcha de medidas para paliar el efecto negativo que tendrá el cierre definitivo de la central en el norte de Burgos trasciende de las capacidades de la Diputación.

Sea como fuere, el debate, como siempre que se habla de Garoña, ha transitado por terrenos pantanosos. Hasta tal punto que el portavoz del PP ha reconocido que la central ha sido usada como «moneda de cambio». «Nos hemos quedado con los pantalones bajados» después de ver que Iberdrola no estaba por la labor de reabrir la central y de que el Gobierno central decretase  su cierre definitivo. Y es que, a juicio de Suárez, no existe alternativa económica a la central, que ha sido la única gran empresa capaz de generar empleo en la zona en las últimas décadas. Pero no porque su presencia despertase rechazo entre otros posibles inversores, sino porque la zona no es atractiva per se. «El mismo desierto económico habría con Garoña que sin ella», ha afirmado. Por eso, ha añadido, la reivindicación debe centrarse en la mejora de las «infraestructuras», no solo del entorno de la central, sino de toda la provincia. Solo de esa forma, ha concluido, se podría generar atractivo para la inversión privada.

La decisión de la Diputación llega apenas un día después de que las Cortes de Castilla y León aprobaran una Proposición No de Ley mediante la que se insta al Gobierno a impulsar un plan de reindustrialización para la zona y mientras los trabajadores de la central continúan negociando su futuro con la dirección.

A este respecto, está previsto que mañana mismo se vuelva a reunir la mesa de trabajo, que lleva varias semanas negociando. De momento, los sindicatos hablan de «avances», pero el proceso se está desarrollando con total discreción y no ha trascendido ningún detalle del mismo.

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