Cáritas Burgos atendió a 12.558 personas vulnerables durante el pasado ejercicio

Albergue social en Burgos / César Manso

La organización cierra el ejercicio con un déficit de 352.732 euros debido a la reducción de ingresos por donativos y herencias

GABRIEL DE LA IGLESIA

Cáritas Burgos atendió el año pasado a 12.558 personas en riesgo de exclusión social. Ese es sin duda uno de los datos más demoledores de los contemplados en la memoria de actividad presentada hoy por parte de los responsables de la organización, que han querido insistir en que la crisis no ha pasado, al menos para los más vulnerables. De hecho, las cifras globales son muy similares a las del 2015, con un total de 75.062 intervenciones a través de alguno de los numerosos programas que viene desarrollando Cáritas en los últimos años.

Así, la principal referencia sigue siendo el programa de Acogida Parroquial, del que se beneficiaron 10.446 personas en los centros de Burgos capital, Aranda de Duero, Miranda de Ebro y demás pequeñas localidades de la provincia. También el programa de Empleo, del que se beneficiaron 2.237 personas (con algo más de 900 inserciones) continúa siendo una referencia para la organización. Por su parte, otros programas, como el de Personas sin Hogar (1.429 beneficiarios), Asesoría Jurídica (1.116), Infancia (842), Vivienda (204), Drogas (169) y Atención Psicológica (110) mantienen la tendencia de los últimos años. Adicionalmente, por la Casa de Acogida Ain Karem pasaron 77 personas en 2016.

Toda esta actividad se complementó con la movilización de diferentes ayudas económicas y en especie por valor de 1,1 millones de euros y con los diferentes programas de cooperación internacional, que movilizaron casi 180.000 euros.

Actualmente, Cáritas cuenta con 50 personas contratadas en toda la provincia y con más de 770 voluntarios, cuyo trabajo permite dar cobertura a las necesidades de beneficiarios cuyo perfil apenas no ha variado en los últimos años. Un 51,8 por ciento son mujeres, y alrededor de un 60 por ciento tienen entre 20 y 49 años de edad.

Con esos datos sobre la mesa, los responsables de Cáritas, con el arzobispo Fidel Herráez al frente, insisten en que las clases bajas están todavía muy expuestas ante la crisis. Y eso a pesar de que en muchas ocasiones, los beneficiarios tienen trabajo. En este sentido, María Gutiérrez, coordinadora de Acción Social de la organización, destaca que un 24 por ciento de las familias que acuden a Cáritas cuentan con ingresos por empleo, pero eso no les permite cubrir sus necesidades básicas. “El trabajo ya no garantiza la inclusión social” y “eso nos preocupa mucho”, ha asegurado, como así preocupa la “transmisión intergeneracional de la pobreza”.

Por todo ello, desde la organización reclaman mayor apoyo social tras un ejercicio que, además, ha acabado con un déficit de 352.732 euros debido a la significativa reducción de ingresos por donativos y herencias. En 2015, Cáritas ingresó por esta vía más de 1,4 millones de euros, mientras que este pasado año sólo ha recibido 940.733 euros. Esa reducción ha provocado un desfase entre los ingresos totales (3.873.652 euros) y los gastos (4.226.384 euros) que, eso sí, será cubierto mediante los remanentes obtenidos durante los ejercicios anteriores.

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