Dos centenares de personas cortan la N-I para recordar a la última víctima mortal

  • La Plataforma de Afectados por la N-I vuelve a echarse a la carretera para exigir la liberalización inmediata de la AP-1

Alrededor de dos centenares de personas han cortado a primera hora de la tarde la N-I a su paso por Rubena para recordar a Mikel Alonso, última víctima mortal de la vía, y exigir una vez más la liberalización inmediata de la autopista de peaje AP-1. Mikel Alonso falleció el domingo 22 de enero como consecuencia de las heridas que sufrió el pasado 12 de octubre de 2016, cuando el vehículo en el que viajaba colisionó contra un camión. A pesar de que este tipo de fallecimientos no se incluyen en las estadísticas de siniestralidad, la Plataforma de Afectados por la N-I considera que el joven burgalés es una víctima más.

Así de hecho lo ha reiterado minutos antes de la concentración el portavoz de la Plataforma, Rafael Solaguren, que ha insistido en que las estadísticas «no reflejan la realidad», ya sea por la ausencia de este tipo de fallecidos o por maquillaje de datos. La «realidad», asegura, la sufren «todos los que circulan diariamente por la N-I», una carretera en la que «las posibilidades de chocar contra un camión son muy altas» debido al enorme tráfico pesado que soporta. Prueba de ello es la retención de más de cuatro kilómetros que ha generado en ambos sentidos el corte de la carretera, formada fundamentalmente por vehículos pesados.

Además, desde la Plataforma se insiste en que la peligrosidad de la vía trasciende más allá del volumen circulatorio. Prueba de ello es el tramo en el que Mikel Alonso tuvo el accidente. Se trata, según ha señalado Solaguren, de un “tramo corto” en el que los vehículos aprovechan para adelantar, pero que acaba bruscamente con un cambio de rasante y una curva que se cierra, lo que provoca multitud de accidentes y sustos al volante.

Por todo ello, desde el colectivo vecinal se insiste en la necesidad de abordar una solución al problema circulatorio del corredor viario Burgos-Miranda. Una solución que pasa, a juicio de Solaguren, por la «inmediata» liberalización de la AP-1, cuya concesión finaliza en noviembre de 2018. «No pueden pedirnos que nos pasemos otros dos años jugándonos la vida en esta carretera. Si hubiera voluntad política, buena parte del tráfico podría estar circulando por la autopista mañana mismo», ha asegurado el portavoz de la Plataforma.