El Norte de Castilla

Condenan a Sacyl a pagar 111.000 euros a la familia de una paciente fallecida

Sacyl a pagar 111.000 euros a la familia de una paciente fallecida
Entrada al hospital arandino. / J. Tajes
  • La mujer sufría cáncer de colon, pero el mismo radiólogo del Hospital de Aranda de Duero emitió tres informes diferentes y el retraso en aplicar el tratamiento acabó con su vida

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha condenado al Sacyl a indemnizar con 111.000 euros a la familia de una paciente del Hospital de los Santos Reyes de Aranda de Duero que falleció como como consecuencia del retraso en el diagnóstico de un cáncer de colon. La sentencia impone los intereses de la cuantía a la aseguradora, lo que supone un incremento de alrededor de 20.000 euros, según ha informado el defensor del paciente.

La paciente, de 45 años de edad, había acudido hasta en tres ocasiones al Hospital Santos Reyes de Aranda, y en cada una de ellas, tras efectuar la ecografía el mismo radiólogo, recibió tres informes distintos entre el 26 de febrero y el 19 de julio. Ante estos hechos, el juez considera que hubo una «pérdida de oportunidad terapéutica por el retraso en el diagnóstico» cuya consecuencia fue que se redujeron «de forma importante las posibilidades de supervivencia de la paciente. Al momento de realizarse el diagnóstico correcto, las probabilidades de curación y tratamiento efectivo eran ya prácticamente nulas en la paciente, dada la evolución importante del tumor y gran afectación a otros órganos, con presencia de metástasis a distancia, que mermaban muchísimo y de forma muy importante las posibilidades de poder aplicar cualquier terapia con unos mínimos visos de éxito».

Carmen Flores, presidenta de El Defensor del Paciente' ha destacado el reproche que la sentencia enfatiza en relación al hecho, reconocido por el jefe de servicio, de que el radiólogo «no era de fiar» en cuanto a sus informes. Y, añade, que se mantuviera en el servicio a pesar del riesgo que ello podía significar para los pacientes a quienes atendiera: «Esta situación es absolutamente intolerable, puesto que se está jugando con la vida de los pacientes, y lo peor de todo, es que el propio responsable lo está permitiendo, al mostrar tal pasividad ante un hecho conocido y mantener en el servicio a un radiólogo incompetente».

Uno de los testigos, el jefe del Servicio de Cirugía, manifestó durante el juicio que en el Hospital ya se tenía constancia de numerosas quejas del radiólogo. «Fallaba demasiado», llegó a afirmar ante el tribunal.