El Norte de Castilla

El butire negro regresa a la Sierra de la Demanda
Ejemplar de buitre negro

El butire negro regresa a la Sierra de la Demanda

  • La especie, catalogada como amenazada, hace 60 años que no está presente en la zona

El hospital de Fauna Salvaje de Grefa, situado en Majadahonda (Madrid), trasladará este jueves, 6 de octubre, a varios ejemplares de buitre negro en la localidad burgalesa de Huerta de Arriba dentro de un proyecto de reintroducción de esta especie amenazada en la Sierra de la Demanda.

El objetivo de esta acción es crear en el Sistema Ibérico una colonia de cría de buitre negro, especie catalogada oficialmente como amenazada en España, que sirva de puente a otras ya existentes en la Península Ibérica y el resto de Europa.

«Todo el Sistema Ibérico es una zona idónea y se decidió comenzar en Burgos», explicó Lorena Juste, responsable del proyecto Monachus, como se denomina la actuación en la provincia burgalesa, que añadió que «también se enmarca dentro de una estrategia europea de conservación de buitre negro, después de una reunión que tuvo lugar en 2014 entre algunas administraciones y grupos europeos que se dedican a la conservación de la especie y se firmó un acuerdo de coordinación entre los distintos proyectos en marcha y los futuros». Así, se concretó que se terminarían las iniciativas comenzadas en los Alpes en 2004 y también Pirineos y, asimismo, comenzar en Burgos y en una zona de Bulgaria.

Desde finales de 2005, Juste vive en la localidad burgalesa de Huerta de Arriba, donde se ubica el proyecto. «Estoy haciendo una labor informativa y de concienciación, trabajando con el pueblo e intentando fomentar que se puedan abandonar cadáveres en el campo», señaló la bióloga que reconoció que no es una labor fácil porque «los buitres no son una especie a la que se tenga mucha simpatía y, además, en Burgos ha habido algún problema con los buitres leonados y el ganado«. Sin embargo, insistió en que «no hay ningún registro de casos con buitres negros, ni en Castila y León, ni en España». Por ello, «lo que estoy intentando es hacerles comprender que no es la misma especie y que, con el punto de alimentación específica, lo que queremos es que no acuda el leonado que supone la mayor competencia por los recursos«. En este sentido, Juste explicó que la comunicación no se hace mediante charlas, sino »siendo una vecina más del pueblo, estando en el bar con los habitantes y, ante cualquier duda, que me puedan preguntar». Porque «un proyecto de este tipo no se es viable sin una aceptación social en la zona en la que se va a ejecutar».

No obstante, además de esa labor de divulgación del proyecto, también se contrata a algunos vecinos para que colaboren. Por ejemplo, en esta primera fase de construcción del vallado. Es la tónica que se seguirá a lo largo de toda la ejecución de Monachus que tendrá una duración de diez años. Ese vallado es el punto inicial para albergar un punto de alimentación específico. «La jaula de aclimatación y el hacking son los métodos por los que se libera a los ejemplares que provienen de toda la Península Ibérica», apuntó, antes de explicar que es «a través de un acuerdo que GREFA tiene con las distintas Comunidades Autónomas para la cesión de ejemplares para el proyecto de Burgos». «Para fomentar la fijación vamos a gestionar un punto de alimentación específica que es realizar aportes de comida con una tipología muy, muy específica dirigida para el buitre negro», señaló la responsable del proyecto en Burgos, porque «está comprobado que favorece la presencia de unas especies frente a otras». Es el método para atraer exógenos, ya que es la manera de «interactuar con los que están dentro y asocian el territorio a la presencia de otros y de alimento». Además, la organización trabaja con otros factores de fijación como son la colocación de la plataforma de nidificación para hacer «de señuelo».

Partiendo de la experiencia de Pirineos, donde los objetivos marcados se han cumplido antes de lo previsto, «aquí el resto es que la primera reproducción se consiga el segundo año tras la liberación, es decir, 2019 o 2020». La responsable del proyecto recordó que «hay que contar que la mayoría de los ejemplares que se liberan tienen alguna tara o han sufrido algún proceso traumático, así que conseguirlo en dos años es todo un hito».

Los buitres negros que se liberen irán perfectamente marcados para la monitorización y saber qué ocurre con el animal. Y se plantean dos escenarios posibles, dado que Burgos se encuentra más cerca de las colonias madre. Por un lado, que esto haga que todos los objetivos se aceleren por ello. O por el contrario, que la cercanía de las colonias haga que los ejemplares liberados se vayan con mayor facilidad hacia allí.

Solo el tiempo lo irá diciendo. De momento, para el trabajo en La Demanda, GREFA cuenta con el apoyo y colaboración del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, el Servicio Territorial de Medio Ambiente de Burgos (Junta de Castilla y León) y la Fundación Patrimonio Natural, además de la colaboración de la Fundación Caja de Burgos-Obra Social La Caixa. Si todo va bien, el segundo punto fijado será Sabinares del Arlanza.