Detenida la mujer de Fabero y su cómplice por simular ser víctima de un secuestro y maltrato por parte de su expareja

La joven presuntamente agredida (de espaldas) junto a su abogada tras conocer el auto del juez que envió a prisión provisional a su expareja.
La joven presuntamente agredida (de espaldas) junto a su abogada tras conocer el auto del juez que envió a prisión provisional a su expareja.
  • El Juzgado tiene pruebas de que los elementos utilizados para simular el secuestro fueron comprados por ella después de que su cómplice, un varón de 26 años, confesase la participación en los hechos

  • La Fiscalía ha solicitado el sobreseimiento de las actuaciones y la apertura de un nuevo procedimiento judicial contra la mujer de 36 años, que será representada por un abogado de oficio tras la renuncia de su letrada «por sentirse engañada»

Giro radical en torno a la brutal agresión sexual de Bembibre. La Guardia Civil ha detenido a la mujer natural de Fabero que aseguró ser víctima en la madrugada del pasado martes de un secuestro y una agresión por su expareja tras la confesión de su colaborador en la simulación de los delitos, un joven de 26 años, que también ha sido detenido. Porque todo fue un invento.

La mujer fue detenida en los Juzgados de Ponferrada, donde estaba citada a someterse a una prueba con el perito forense, y trasladada posteriormente al cuartel de la Guardia Civil.

Según ha señalado a este diario Emilia Esteban, la letrada que ya ha renunciado a su defensa por sentirse “engañada”, la mujer niega la simulación de los delitos e insiste en mantener la denuncia contra el que fuera su expareja.

Una detención que coincidía en el tiempo con la puesta en libertad de Iván R.G., el presunto agresor, por orden del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº5 de Ponferrada, competente en materia de Violencia de Género, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León.

El varón, de 35 años, permanecía en prisión desde el pasado jueves como presunto autor de los delitos de detención ilegal y quebrantamiento de condena derivado de la violencia sobre la mujer.

Paralelamente, el Juzgado de Instrucción ha iniciado una investigación en torno a la figura de la mujer por los delitos de denuncia falsa y simulación de delito ante la “existencia de pruebas” de que los elementos utilizados para simular el secuestro fueron comprados por ella después de que su colaborada en esta simulación confesase todos los hechos.

Delito simulado

Petición de libertad a la que se ha sumado la Fiscalía de Ponferrada, según ha confirmado el fiscal jefe del área de Ponferrada, Jacinto Fernández, que además ha decretado el sobreseimiento de las actuaciones al corroborar que los hechos denunciados “eran simulados”.

En este sentido, desde la Fiscalía presentarán los indicios para la apertura de un nuevo procedimiento tras acreditarse “que se trata de un delito simulado”. La joven, según el código penal, se enfrentaría a una pena de entre seis meses y dos años.

Emilia Estaban, que ya ha renunciado a la defensa de la mujer, ha asegurado sentirse completamente «engañada y decepcionada» tras descubrirse que todo se trataba de una simulación.

«Yo siempre mantengo la presunción de inocencia pero ya no puedo continuar porque me siento engañada y traicionada», ha explicado. «Ahora mismo con lo que hay no puedo defender porque me siento engañada, no puedo seguirla defendiendo», ha subrayado, visiblemente afectada.

Golpe a la credibilidad

Por su parte, la portavoz de la plataforma contra las violencias machistas del Bierzo, Junta Nissar, valoró la noticia como “un golpe para la lucha contra la violencia de género”. “Si tenemos que luchar por la credibilidad, nuestro trabajo será más difícil”, lamentó Nissar, que criticó que “en otras violencias, no se pregunta si la víctima es buena o mala”.

En ese sentido, la portavoz de la plataforma admitió sentir “preocupación” pero insistió en que la postura del colectivo es “creer siempre a cualquier mujer que diga que se siente agredida”. “Según mis informaciones, todo el resto de denuncias se mantienen en pie, por lo que consideramos que esta mujer sigue siendo una víctima de violencia de género”, explicó Nissar.

La plataforma se reunirá esta tarde para decidir si mantiene la convocatoria para la manifestación que mañana tenía que recorrer las calles de Bembibre en solidaridad con la víctima. “En principio no cambia nada, la manifestación seguirá adelante porque no está convocada para esta mujer en exclusiva”, avanzó Nissar.

La simulación de un secuestro

Según la versión de Vanesa, a las 23:00 horas del lunes 19 de noviembre salió de su vivienda para pasear a su perro como cada noche. «Me llamó la atención que las luces del edificio estuvieran apagadas pero al salir me agaché para atarse los cordones de los playeros y en ese momento me agarraron por el cuello, me empujaron contra la pared y me amenazaron de matar a mi hijo si gritaba”. Posteriormente, la metieron en un vehículo y la llevaron desde Fabero a Bembibre, localidad natal de su expareja. Allí, en un trastero maniatada y con una media cubriéndole los ojos, la sometieron a numerosos abusos y vejaciones, incluso le llegaron a rociar pegamento en la vagina.

Después de eso, la volvieron a introducir en el coche y «me dejaron desnuda y maniatada en una zona oscura y sombría del barrio de la Estación». La mujer fue timbrando en los edificios de la zona para pedir auxilio hasta que llegó a una farmacia, donde le prestaron los primeros auxilios. Después fue trasladada al centro de salud y una vez realizadas las curas, se dirigió al cuartel de la Guardia Civil para denunciar los hechos, que se saldó con la detención, un día después, del presunto agresor.

Precisamente, la mujer solicitó ese mismo sábado su ingreso en prisión después de que le enviase mensajes amenazantes aunque el Juzgado consideró que la medida de control de la pulsera telemática que lleva el presunto agresor era suficiente. Un sistema de protección que no funcionó dado que la mujer no llevaba el dispositivo de control en el momento de la supuesta agresión.

"El problema es que a mí me llevaron con lo puesto y aunque lo llevara el teléfono lo iban a tirar a la primera papelera que encontraran, porque sabían que pita", relataba la víctima, que en el año que lleva separada ya son once las denuncias presentada contra su expareja después de que los malos tratos empezaran a los ocho meses de una relación que duró doce meses. Una situación de la que era consciente el hijo de la mujer, para el que pidió reiteradamente protección.

Yo llevo un dispositivo, mi hijo no. Mi hijo estuvo horas solo con una puerta abierta y se lo podían haber llevado esa noche”. "Me desubicó porque hubiera puesto la mano en el fuego por él. Éramos amigos desde hace años. Creí estar con una persona que conocía y la realidad fue que estaba metiendo a un psicópata en mi casa”, sentenció Vanesa, que ahora se enfrenta a la justicia y la crítica social por la simulación del secuestro y la brutal agresión.