Suárez-Quiñones sobre el lobo: «No conseguimos atajar el problema»

El consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, durante el Consejo de Dirección abierto a representantes de la sociedad civil de Ávila, celebrado hoy en la capital abulense. /Raúl Hernández
El consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, durante el Consejo de Dirección abierto a representantes de la sociedad civil de Ávila, celebrado hoy en la capital abulense. / Raúl Hernández

El consejero de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León asegura que la población se quintuplicado en estos últimos años, pasando de una población de cuatrocientos ejemplares a dos mil

PAULA VELASCO

El lobo se ha extendido en Castilla y León en los últimos años hasta conformar una población de dos mil ejemplares, de los cuatrocientos existentes. Este hecho «colisiona» con la ganadería extensiva que se da en Ávila, en el monte, y que comparte hábitat con estos cánidos. Un problema «importantísimo» que «no logramos atajar», ha asegurado el consejero de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, Juan Carlos Suárez-Quiñones, este lunes en la capital abulense.

Hablar del lobo en Ávila «no es hablar de caza», porque es una especie «estrictamente» protegida al sur del Duero, asegura. Por tanto, la única manera de que se controle la población es a través de «actuaciones excepcionales», mediante las cuales se controla algunos ejemplares de manadas donde hay mayor choque con la ganadería.

Suárez-Quiñones ha explicado que esto es lo que se está haciendo actualmente «con enormes dificultades, porque tenemos un seguimiento de las autoridades, incluso de las autoridades judiciales, para que estas medidas de control extraordinarias» sean eso, extraordinarias, y estén «perfectamente justificadas».

El consejero ha asegurado que actualmente las indemnizaciones al 60% de los ataques de lobo que se han producido en los tres últimos meses ya están abonados. Un resarcimiento que «hace tres años no era razonable porque tardaba mucho y la cuantía no era adecuada», pero que ahora mismo se ha reducido desde un tiempo de espera de una media de un año, a menos de un mes.

Aún así, ha asegurado, hay que seguir mejorando las cuantías para que «se adecuen a la pérdida real de los ganaderos».

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