El abogado defensor pide la absolución del conductor porque «no hay pruebas de que se durmiera»

El abogado defensor pide la absolución del conductor porque «no hay pruebas de que se durmiera»

El fiscal ha rebajado la solicitud de pena de 4 años a 3 y dos meses por dilación indebida del procedimiento

M.F.J.Ávila

Con el peritaje del médico forense y de dos ingenieros que analizaron la carretera, ha culminado la cuarta y última sesión del juicio por el accidente de autobús que en 2013 dejó 9 muertes y varios heridos de gravedad.

En una sesión de más de cinco horas, el Ministerio Fiscal y la Defensa han presentado sus peticiones e informes finales ante el juez: el fiscal ha solicitado 3 años y dos meses de cárcel más la pérdida del carnet de conducir durante 4 años y medio. La rebaja se ha debido a la dilación indebida del procedimiento, sin impulso durante cuatro años.

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Por su parte, el abogado defensor ha reiterado su solicitud de absolución para el conductor, con una leve modificación: la sugerencia de aplicar un delito de homicidio por imprudencia menos grave.

El informe final del fiscal ha defendido que la pena debe aplicarse conforme a una imprudencia grave, ya que se habría salido de la vía por una «falta de atención» y además «reaccionó tarde», sin accionar los frenos ni girar el volante, maniobras evasivas previas al choque lateral del vehículo con el talud rocoso.

Desde el Ministerio Fiscal han admitido que el acusado podría no haber estado «absolutamente dormido», pero sí «dando cabezadas y sin atender a la vía».

Por su parte, el abogado defensor ha dedicado su discurso a tratar de exonerar a su cliente de las principales acusaciones: «exceso de velocidad» y «quedarse dormido».

En relación a lo primero, ha aludido a varios informes periciales presentados a lo largo de las cuatro sesiones, en los que se pone de manifiesto que la velocidad no fue causa del accidente. Además, según el tacógrafo, la velocidad se encontraba dentro de los límites momentos antes del choque contra el talud, según el informe de la Guardia Civil de Madrid.

Sobre la polémica referente a si el conductor se quedó o no dormido, ha insistido en que esa hipótesis proviene de unas declaraciones iniciales de Ramón G., efectuadas minutos después del siniestro y en «estado de shock». Una conducta reprobable, según el letrado:«en EEUU, al policía que haga eso le echan», ha afirmado.

Asimismo, ha rechazado que las 7 horas de descanso que constan entre un servicio y otro de conducción no sean suficientes, mencionando que la Organización Mundial de la Salud las cifra de 7 a 9. También ha argumentado que los episodios de micro-sueño al volante no son frecuentes por la mañana al poco tiempo de despertarse, sino tras comer o avanzada la noche.

Finalmente, ha trasladado a la sala al momento del accidente, cuando el autobús recibió el golpe contra el talud, con bolsos cayendo y «varios cuerpos» chocando contra Ramón G. mientras otras personas gritaban y cundía el «caos». En un contexto semejante, ha dicho, no se puede aplicar la media de segundos que tarda en reaccionar una persona normal ante un estímulo que derive en un accidente. Según informes de los peritos, Ramón G. tardó en torno a 4 segundos en reaccionar tras el impacto.

El abogado ha hecho alusión al currículum ejemplar de Ramón G. como conductor, a la confianza que depositaron en él los viajeros y a cómo, de todos los pasajeros, sólo tres lo acusaron directamente. «Hay personas a las que no se debe apartar de la sociedad», ha defendido, «y Ramón es una de ellas».

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