Te leo con mis ojos

La Asociación de Novelistas de Ávila presentan TLO, que desarrolla con Cruz Roja Ávila, para leer a personas en voz alta./Cruz Roja Ávila
La Asociación de Novelistas de Ávila presentan TLO, que desarrolla con Cruz Roja Ávila, para leer a personas en voz alta. / Cruz Roja Ávila

La Asociación de Novelistas Abulenses «La Sombra del Ciprés» pone en marcha la campaña TLO, junto con Cruz Roja de Ávila, en la que acercan las letras a personas que tienen problemas para leer.

PAULA VELASCO

Pilar Baladrón ha leído toda su vida, pero debido a una enfermedad en los ojos ve todo muy borroso y apenas distingue a las personas que tiene cerca. Esto la impide realizar actividades como la lectura, a la que ha sido siempre aficionada. Pero, desde finales del mes de marzo, Antonio Martín, un escritor abulense, socio de la Asociación de Novelistas Abulenses «La Sombra del Ciprés», acude todos los lunes a su casa durante una hora a leerle. «Cuando vino Antonio me vino muy bien, ya que yo salgo muy poco», cuenta Baladrón. «Viene los lunes, leemos un rato, y para recordar la lectura del lunes anterior, vamos anotando lo hecho».

Es parte de la nueva actividad que ha puesto en marcha esta Asociación, con la ayuda de la Cruz Roja Española en Ávila. El periodista y escritor abulense Pablo Garcinuño es el responsable de esta iniciativa. «En la Sombra del Ciprés hemos querido hacer siempre una actividad de carácter social y descubrimos que en otras ciudades ya existía un voluntariado de lectura, que es leer a gente que por diferentes motivos no pueden acceder a ella», bien sea porque son personas mayores o porque tienen alguna deficiencia como la ceguera, explica.  «Nosotros sabemos mucho de libros pero poco de voluntariado», por eso acudieron a la Cruz Roja, que les ha facilitado la acogida y estructura necesaria para poder llevar a cabo esta campaña llamada TLO, Te Leo.

En las visitas que realizan algunos socios de La Sombra del Ciprés a los diferentes domicilios de los solicitantes, leen libros, letras de canciones, como las de Antonio Molina, romances, poesía de Machado o incluso textos humorísticos de Gila. También hay cabida para autores abulenses como Jiménez Lozano o Carlos Sánchez Quintos, «autores muy relacionados con el mundo rural que, sobre todo, les traen muchos recuerdos», cuenta Garcinuño.

Y es que Pablo asegura que esta actividad es mucho más que ir a una casa a leer. «Nos reciben con los brazos abiertos, y hemos descubierto que tienen muchas ganas de hablar. Paramos la lectura, sus recuerdos se activan» y hablan de ellos. «Se establece un diálogo con esa persona, con sus recuerdos».

La otra parte de esta iniciativa se encuentra fuera de los domicilios particulares. Otra asociada y escritora abulense, Begoña Jiménez Canales, lleva a cabo las lecturas, pero en el Centro de Día de Enfermos de Alzhéimer de Ávila, donde acude cada semana para leer a nueve oyentes, con esta demencia menos avanzada. «Pensé que leer un libro no sería apropiado porque podrían olvidarse de un lunes a otro, así que pensé en leerles letras de canciones. Les gustan, las recuerdan, las cantan», cuenta Begoña. De este modo, así como al recitar romances, «recuerdan cosas de su infancia», y a veces se crean charlas en torno al tema.

Con esta actividad se incrementa, mejora y afianza «la red social de los mayores como malla de soporte emocional, personal y preventivo, incidiendo de manera directa en el sentimiento de soledad y aislamiento», ha explicado Gonzalo González de Vega, presidente de Cruz Roja en Ávila.

Desde la Asociación de Novelistas también se ha hablado con la ONCE para ampliar esta actividad a personas con algún tipo de deficiencia ocular.

 

 

 

 

 

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