Feliciano Blázquez, la sencillez del hombre sincero

Con Zapatero, en el Congreso, en 2004. /J.HUESCA / EFE
Con Zapatero, en el Congreso, en 2004. / J.HUESCA / EFE

Impulsor de Alianza Popular en Ávila, donde conoció al futuro presidente del Gobierno, fue diputado entre 1989 y 2004 y presidente de la formación abulense

Enrique Berzal
ENRIQUE BERZAL

Su nombre figura en el catálogo de militantes ilustres del Partido Popular con letras doradas imaginarias, las que se reservan a los impulsores de liderazgos insospechados. Feliciano Blázquez Sánchez, muñidor político de José María Aznar y presidente de honor del partido abulense, falleció ayer a los 82 años después de una larga enfermedad.

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Médico anestesista de profesión, con razón ha pasado a la historia como el descubridor de aquel apocado joven de bigote y pelo engominado, futuro presidente del Gobierno, que entonces aspiraba a hacerse un hueco en las Cortes por la provincia abulense. Era 1982. Contaba el finado que se lo presentaron después del trabajo, tras alternar un rato con sus compañeros en el Copacabana, y que nada más verlo dedujo lo obvio: aquel bisoño militante de Alianza Popular pedía a gritos un buen baño de realidad rural. Así que se lo llevó a El Barco y a otros pueblos aledaños para que se manchase bien de barro.

El mismo Aznar ha rememorado por escrito aquel inolvidable encuentro: «Yo había llegado de fuera y no tenía medios para imponer nada. Entonces, una mañana, esperando a alguien en una cafetería, apareció Feliciano, el que luego ha sido y sigue siendo mi buen amigo Feliciano Blázquez. Feliciano me dijo si creía que iba a ganar unas elecciones sentado en una cafetería. Claro que no, le contesté, pero ¿qué podía hacer yo? Feliciano me preguntó si estaba dispuesto a ir al día siguiente a El Barco de Ávila, que empezaba la Feria. Entonces pensé para mí que había llegado uno de los míos. Cogimos el coche y nos plantamos allí. Nos pusimos de barro hasta las cejas. Recorrimos todos los pueblos uno por uno, casa por casa. Y ganamos las elecciones».

La fotografía de arriba: Blázquez -segundo por la izquierda- en el X aniversario de la Fundación del Patrimonio de Castilla y León. La fotografía de la izquierda: Con Álvarez Cascos y otros miembros del PP, en Ávila. La fotografía de la derecha: Junto a Ángel Acebes, en 2007. / EL NORTE / EFE

Ni por asomo aventuraba el médico abulense que estaba haciendo de lazarillo del futuro líder de la formación conservadora, el que la refundaría como Partido Popular, presidiría la Junta de Castilla y León y arrebataría a Felipe González, en 1996, el Gobierno de la nación.

Aprendió Aznar de él, como lo haría también Ángel Acebes, la sencillez del hombre sincero, conservador y creyente que no escondía dobleces. Era de lo poco que presumía este abulense de Junciana, donde nació el 1 de febrero de 1935, hijo y nieto de arrieros, recriado en Tormellas y enviado a estudiar, con apenas 9 años, al Madrid de posguerra. De sus padres aprendió el tesón del trabajo bien hecho; de sus abuelos, el amor por las cosas del campo, y de todos ellos, la sencillez y llaneza en el trato, pero también la necesidad de ganarse la vida trabajando. De hecho, para poder pagarse los estudios tuvo que vender patatas en el puesto que regentaban sus padres en el mercado de la calle Barceló.

Vivió de pensión mientras cursaba los estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad Central y, ya como anestesista, trabajó cuatro años en Tetuán (Marruecos) antes de ganar por oposición, en 1967, su destino definitivo en el hospital Nuestra Señora de Sonsoles, en Ávila capital, como jefe de Servicio de Anestesiología y Reanimación.

Aficionado a los toros y buen entendido de la fiesta nacional, lidió con la política y no le fue nada mal. Contribuyó a impulsar Alianza Popular en su provincia natal, formación que lo eligió presidente en 1982, fue senador en 1986 y obtuvo escaño por la circunscripción abulense en cinco elecciones consecutivas, de 1989 a 2004. En la Cámara baja fue secretario segundo de la Comisión de Política Social y de Empleo (1989-1993), vicepresidente primero (1993-1996) y presidente de la Comisión de Sanidad y Consumo (1996-2004), vocal de la Comisión de Presupuestos (1996), de la Comisión de Reglamento (2000-2004) y de la Comisión Mixta para el Estudio del Problema de las Drogas (2000-2004).

Además de formar parte de la Junta Directiva Nacional de AP, en 1985 fue elegido vicepresidente del partido. Casado con Elena Sánchez y padre de siete hijos, Feliciano Blázquez, alejado ya de la primera línea política llegó a presidir Caja Ávila entre 2004 y 2007.

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