Los dos jóvenes involucrados en la pelea con apuñalamiento de Barco de Ávila, «arrepentidos»

Juicio a los dos madrileños acusados de homicidio. / M.F.J.

Primera sesión del juicio a los dos madrileños acusados de homicidio

M.F.J. Ávila Lunes, 2 octubre 2017, 14:55

Los dos jóvenes madrileños acusados de homicidio en grado de tentativa y lesiones han prestado declaración ante el juez durante la primera sesión de un juicio que se alargará al menos otra sesión más.

Ministerio Fiscal, las cuatro acusaciones particulares y la Defensa tratarán de esclarecer lo ocurrido en la madrugada del 13 de agosto de 2015, cuando D.H.P. y Z.E.S.B. fueron detenidos tras participar en una pelea en la que otros cuatro jóvenes de la localidad de Barco de Ávila resultaron lesionados o heridos de gravedad.

La fiscalía pide siete años de prisión por homicidio para D.H. y una indemnización; para el otro acusado, Z.E.S.B, se piden dos penas de tres años y una indemnización. Por su parte, la defensa no considera que se haya producido un delito, por lo que solicita que queden libres de cargos.

Según las declaraciones de los dos testigos, habrían llegado a Bohoyo, municipio cercano a El Barco de Ávila, el 11 de agosto a mediodía. Los días 12 y 13 se desarrollaban las fiestas del municipio abulense, a las que tenían intención de acudir para visitar a una joven y a dos hermanos, conocidos suyos.

En la madrugada del 13, el acusado D.H.P. salió de la discoteca para “fumar un cigarro”. En ese momento se le acercó el conocido al que habían visitado y le informó de que “unos chavales le habían intentado pegar”. El acusado afirma que acudió al encuentro de esos “chavales” para intentar solucionarlo, con talante “apaciguador”. “Eran tres: uno alto, dos bajitos; el del medio empezó a insultar y me golpeó”, recuerda.

También ha admitido que “iba borracho” y que no se acuerda de ciertos detalles, pero sí de que cayó al suelo y lo “patearon”, por lo que al conseguir alzarse, se apoyó “contra una pared” y sacó una navaja “para intimidar, no quería hacer daño a nadie”. “Quería salir corriendo de allí”, ha explicado ante el juez.

Fue entonces cuando un joven que hasta el momento no se encontraba en el campo de visión de D.H.P. “se abalanzó” hacia el acusado, quien “asustado”, chocó contra él.

“Fue tan rápido que ni me di cuenta”, aseguraba el joven, quien ha defendido que cuando percibió que el otro se dirigía hacia él, apenas quedaba entre ellos “un metro” de separación, por lo que fue como “un encontronazo” tras lo que A.M., el joven que recibió la puñalada, quedó “en el suelo”.

Por su parte, Z.E.S.B. ha reconocido ser el causante de las lesiones a S.P. y J.S, pero no que llevara consigo un cuchillo o herramienta punzante con la que ocasionarles dichas lesiones.

Recuerda la pelea y que en un principio, su compañero D.H.P. se acercó a tres jóvenes, pero al aumentar la riña de tono, se sumaron más personas y se vio “rodeado de gente”. Ha admitido que esa noche se encontraba bajo los efectos del “alcohol” y “estupefacientes”. También ha aceptado abonar una cantidad de 150 euros mensuales en calidad de resarcimiento de la responsabilidad civil.

Tras la pelea, los dos acusados se encontraron con un tercero, un menor que ha sido puesto a disposición judicial en un proceso diferente, en un “chamizo”, donde coincidieron por ser una zona que los tres conocían. Allí les interceptó la Guardia Civil.

Al preguntarles la Defensa, ambos han asegurado sentirse “arrepentidos” por lo ocurrido.

Ninguno de los dos jóvenes percibe ingresos o desarrolla un trabajo. Ambos viven con sus padres: los de D.H.P. son cocinero y camarera respectivamente. Los de Z.E.S.B. se encuentran desempleados.

El testimonio de la Guardia Civil

Cuatro agentes de la Guardia Civil han sido interrogados tanto por la Defensa como por el Ministerio Fiscal y las cuatro acusaciones particulares; cada uno de ellos habría participado en diferentes fases de la investigación y el procedimiento.

El primero de ellos, sargento de la Guardia Civil, ha explicado que cuando fueron avisados de la pelea ocurrida, se desplazó hasta el Centro de Salud de El Barco de Ávila, donde se le informó “en caliente” de que el día anterior, los acusados habrían protagonizado escenas de tensión que “no llegaron a las manos”, por lo que esa segunda noche de verbena en la localidad, “iban preparados por lo que pudiera pasar”. Al parecer, las primeras provocaciones habrían surgido a raíz de unos “empujones” mientras bailaban.

En contra de la declaración de los acusados, quienes afirman haber sufrido lesiones corroboradas por un informe médico posterior a los hechos, el sargento ha asegurado que “aparentemente” ninguno de los dos presentaba daño alguno.

Otros tres agentes de la Guardia Civil han intervenido en la primera sesión del juicio. Uno de ellos ha destacado la colaboración del acusado que les informó de dónde se encontraba escondido el cuchillo, “prácticamente sin preguntarle, se vino abajo”, ha explicado.

El agente encargado de desplazar el cuchillo desde el lugar en el que se encontraba oculto hasta las dependencias de la Guardia Civil ha asegurado que se trasladó en una bolsa de pruebas y que no fue manipulado en ningún momento.

Los dos últimos testigos han prestado declaración sobre el estado en el que se encontraban las prendas de ropa de dos de los lesionados, a quienes se trasladó a centros hospitalarios de Salamanca. Las ropas presentaban “desperfectos“ y “sangre”.

El juicio continuará el miércoles con la exposición de los informes. Posteriormente, de ser necesario, se convocará una sesión más.

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