El Dolmen de Bernuy, un «Stonehenge que no conocemos»

Mª Ángeles Álvarez, descubridora del Dolmen, dará una charla hoy sobre este crómlech. /Paula Velasco.
Mª Ángeles Álvarez, descubridora del Dolmen, dará una charla hoy sobre este crómlech. / Paula Velasco.

Mª Ángeles Álvarez fue la responsable del hallazgo de este monumento megalítico, que cumple tres décadas desde su descubrimiento

PAULA VELASCO

Data de dos mil años antes de Cristo y los expertos lo sitúan dentro del fenómeno megalítico. Es un monumento funerario que ha sido utilizado por diferentes pueblos a lo largo de la Historia, propiciando «un batiburrillo de datos espectacular, de diferentes culturas».

Mª Ángeles Álvarez habla con pasión de este descubrimiento, del que fue responsable en el año 1987, hace ahora poco más de treinta años, cuando se encontraba finalizando sus estudios de arqueología y realizando trabajos de prospección en la provincia de Ávila. «La excavación estuvo llena de emoción. Fue el primer y el único dolmen que ha aparecido en Ávila hasta el momento, en una zona en la que quizá no se había estudiado el fenómeno megalítico», asegura.

A través de los hallazgos de esta magnitud «nos damos cuenta de que el lugar donde transcurre nuestra vida también ha sido el sitio donde han vivido personas hace miles de años, de cómo se organizaban, cuál era su modo de enterramiento. Produce una verdadera emoción vislumbrar el mundo de sus creencias».

El Dolmen del Prado de las Cruces, conocido como el Dolmen de Bernuy, está situado en el término municipal de este pueblo, Bernuy Salinero, a siete kilómetros al este de la capital abulense. Desde que se construyó, ha sido utilizado por diferentes pueblos a lo largo de la Historia. El monumento está «claramente identificado en el campo», explica Álvarez, y contiene los elementos religiosos y rituales que todos los pueblos conocían. Por esta razón también, todos los pueblos sabían que se trataba de un monumento funerario, en el que se enterraba a los muertos con el ajuar que llevarían en la otra vida. Este es uno de los motivos por los que «ha sido saqueado desde épocas prehistóricas, incluso con fines de limpieza», como en el caso de las poblaciones que se asentaban en el lugar, las cuales apartaban los restos de las anteriores, para poder enterrar a los suyos.

Este hecho provocó que en la zona exista «un batiburrillo espectacular de restos de culturas, que nos dan muchísimos datos no solo de los pueblos que aquí vivían, sino de cómo se interrelacionaban y cómo hubo determinados elementos culturales y religiosos que se fueron manteniendo a lo largo del tiempo durante milenios».

Stonehenge: la Historia a través de las piedras

Pero este dolmen no es el único descubrimiento de la zona. Cerca de este, que está excavado y estudiado en su totalidad, se encuentra un «círculo megalítico impresionante, una especie de Stonehenge que no conocemos, y que nos lleva a un mundo de creencias de la época espectacular», cuenta Álvarez.

Este círculo megalítico se encuentra en una vaguada «sobrecogedora», en una pradera abierta que lleva la vista a las pinturas rupestres de Ojos Albos, al este de la provincia abulense, que tienen relación con «este mundo de creencias de los hombres primitivos, que les llevaba a tener santuarios al aire libre, a adorar a la naturaleza y a observar los astros».

Y es que toda la distribución de estos crómlech «tiene que ver con la ubicación del cielo», algo que se «comprueba cada día a través de una disciplina denominada astroarqueología», explica Mª Ángeles.

Los monumentos de piedra existentes en esta zona se excavaron en su totalidad y se restauraron en su momento. También se colocaron las piedras que no estaban ubicadas en su lugar correspondiente, como las que componían «el corredor, porque este es un dolmen con corredor, de una cámara, con pasillo. Los dólmenes hay que entenderlos así, como una especie de cuevas donde los hombres primitivos entraban en esa especie de conexión entre la vida y la muerte, entre el cielo y la tierra. Entraban reptando y realizaban una serie de posturas que vamos descubriendo a través de pequeños indicios», explica Álvarez.

Esta arqueóloga abulense, que finalmente dedicó su vida principalmente al mundo de las flores, ofrecerá una charla divulgativa con motivo del aniversario de estos treinta años hoy, 19 de abril, a las ocho de la tarde, en el Episcopio de la capital abulense. Esta llevará por título «El Dolmen de Bernuy. Descubrimiento y emoción. Desenterrando una nueva página de la historia de Ávila».

 

 

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