El centro de Ávila se vacía

El centro de Ávila se vacía

Mueren poco a poco los comercios de la capital abulense, que han echado el cierre, sobre todo entre 2017 y este 2018, debido a la peatonalización y a la falta de tejido industrial, principalmente

PAULA VELASCO

Seis de la tarde de un día de diario, y paseamos por las calles peatonales del centro de Ávila; desde la plaza de Santa Teresa (también conocida como del Mercado Grande), que es la principal, hasta la plaza del Mercado Chico. Entre una y otra, pasamos por las que han sido dos de las calles más comerciales en la historia de la ciudad: calle don Gerónimo y calle Reyes Católicos.

Ahora, locales cerrados y vacíos, a un lado y otro de la calle, se mezclan con locales abiertos y casi igual de vacíos también, a ambos lados. «Se vende», «Se alquila» o grandes escaparates cubiertos de papel marrón —y que hasta hace no mucho mostraban productos a los transeúntes— conviven con los negocios que cada día abren sus puertas para ver descender el número de clientes.

En el paseo que hemos dado, contamos doce locales con cambio en su aspecto: cinco han transformado su negocio, y el resto mantiene una imagen de cierre y abandono. En concreto, desde el pasado verano han cerrado cuatro negocios reunidos en poco más de cien metros, que se suman a los que en los últimos años también desistieron. Dos de ellos, librerías centenarias (Medrano y la Librería Católica, la segunda más antigua de Castilla y León), y otros dos, franquicias nacionales (Perfumería If y Oysho). Frente a esto, algunos locales surgen con negocios renovados y nuevas ofertas, en este caso, en textil.

Enrique Muñoz regenta Quique Joyeros un negocio de cuarenta y ocho años, situado hace treinta y siete en esta calle céntrica. Por poco tiempo. En los próximos meses se trasladará a otra zona de Ávila donde puedan desarrollar con más éxito su actividad, también céntrico, pero no en el casco histórico propiamente dicho. «Dejamos la zona porque no conseguimos trabajar con el turismo, independientemente de que hagamos horarios específicos para ellos. Nuestros clientes siguen viniendo, pero cada vez tienen más trabas. A mí me gustan las zonas peatonales, pero no sin dar soluciones de aparcamiento», ha explicado Enrique a El Norte de Castilla.

Él, como el resto de comerciantes con los que hemos hablado, acusa la peatonalización de diferentes plazas y calles de la ciudad, cercanas al centro histórico, que durante el año pasado cerraron al tráfico y por tanto eliminaron multitud de zonas de aparcamiento, trayendo consigo, en el 2017, «un descenso muy elevado de las ventas», nos cuenta Dolores Velasco desde su comercio de artesanía en cuero.

Importancia del tejido industrial

 

Tanto unos como otros coinciden de manera abrumadora en la falta de tejido industrial en Ávila como principal causante, junto a la peatonalización, de la caída del comercio en el centro y en la ciudad en general.

Pedro Medrano ha trabajado en el negocio familiar durante toda su vida, en la librería que ha llevado su apellido durante ciento trece años,. Hasta que el pasado año echó el cierre al negocio. Las expectativas no eran buenas como para que sus hijos continuaran, y las administraciones no dieron ninguna solución, como aparcamientos alternativos, tras la peatonalización —y consiguiente eliminación de zonas azules—, de plazas como la del Teniente Arévalo, Pedro Dávila, Pedro Lagasca o la calle Cuchillerías. «La mayoría de negocios de la zona se reunieron para proponer alternativas de aparcamientos, en solares cercanos que no están al uso actualmente», cuenta Pedro. Pero, en su caso, «tampoco podíamos competir con la venta on line y con los colegios concertados», que venden sus propios libros de texto, ha asegurado.

Gemma Martín es la otra cara de la moneda. El pasado uno de octubre abrió su boutique El vestidor de Gemma en pleno centro, después de haber vivido en Valladolid. «He notado un cambio enorme en cuanto a gente, movimiento» de una ciudad a otra, asegura. «Ha sido una temporada horrible», pero se mantiene optimista trabajando de manera cercana con sus clientes. Aun así, asegura que que el paro abulense es el principal problema. «Si no hay trabajo, no hay dinero, y existen otras necesidades antes que la moda».

A grandes problemas, soluciones, no lloros

 

Si algo tiene claro la Confederación Abulense de Empresarios de Ávila, es que «nunca se ha hecho un plan de ataque para hacer un urbanismo comercial», ha asegurado a este medio su presidente, Juan Saborido. «El futuro del casco histórico pasa por fortalecer el comercio de proximidad, una zona comercial confortable para que la gente acuda» a pasear, a comprar.

El fenómeno de cierres de comercios ha tenido lugar en más provincias de Castilla y León porque «el modelo comercial está sufriendo una transformación con la venta 'on line' o en grandes superficies». Pero para Saborido el problema se agrava en Ávila debido a la proximidad con Madrid, que aleja a los compradores a los grandes centros comerciales; la falta de previsión de las administraciones y su falta de compromiso para mejorar la situación; y, sobre todo, la problemática de la carencia de un tejido industrial solido en Ávila, que vuelve a hacer aparición al hablar con la CONFAE. «Creemos que es la causa final del perjuicio del comercio». Soluciones como el 'Plan Ávila 2020', consensuado por instituciones y agentes sociales y económicos de la provincia, son la apuesta fuerte en este momento, que sin ayuda presupuestaria no saldrán delante de la manera adecuada. «Con él podremos prevenir deslocalizaciones de empresas, fomentar la capacitación de estas, estimular el emprendimiento y aprovechamientos de materias primas y productos de Ávila», cuenta Saborido.

Pero, igualmente, «mejoraría mucho la situación si el centro tuviera un equipamiento adecuado en las calles, mobiliario apropiado, una imagen comercial que proyectase un aspecto moderno y actual o un diseño de ciudad que evite la pérdida de población en el casco histórico», explica Juan Saborido.

La peatonalización de la zona centro puede ser positiva, «pero debe ir acompañada de otras medidas importantes que aquí en Ávila no se han tomado». Esa carencia elimina «el dinamismo comercial porque las circunstancias no acompañan», las administraciones «no se han dedicado a urbanizar el centro, está dejado de la mano de Dios», asegura.

Pero no hay que «llorar y no hacer nada», sino invertir, «intentar hacerlo bonito, visitable, que apetezca», creando «urbanismo comercial», como «grandes coberturas de cristal», por ejemplo, para dar calor y vida a esas calles intransitables también por el frío abulense, «porque todo ello hará que se animen» las vías y los transeúntes.

Datos

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, desde que comenzó la crisis en 2008, año en el que había un total de 11.708 empresas, en Ávila hay 1.236 empresas menos.

Tras una recuperación en 2015, y un descenso de nuevo en 2016, los indicadores vuelven a ser optimistas con un repunte que sitúa en 10.178 el número de empresas en la provincia.

Aun así, Ávila tiene la tasa de desempleo más alta de Castilla y León, con más de catorce mil doscientos parados el pasado año, según ha comentado el presidente de CONFAE a este medio.

Se pueden consultar los datos en http://www.ine.es

Temas

Ávila

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos