53 campanas, algunas centenarias, felicitan a la Santa y el Año Jubilar

53 Campanas de 15 campanarios sonaron para felicitar a Santa Teresa / Ayuntamiento de Ávila.

Por quinto año consecutivo tiene lugar este concierto de campanas a cielo abierto, tocadas de manera manual en quince campanarios de la ciudad de Ávila

PAULA VELASCO

La lluvia, el frío y algo de viento no fueron impedimento para que tuviera lugar, por quinto año consecutivo, el concierto de campanas que cada año, cercano a la fecha del nacimiento de Santa Teresa, se realiza en la capital abulense.

Cincuenta y tres campanas, distribuidas en quince campanarios, sonaron al unísono anoche,en una melodía titulada Jubileo, cuya partitura ha sido obra de los compositores Luís Guzmán y Rodrigo de la Calle.

Pero este concierto es mucho más que hacer un homenaje a la patrona de la ciudad o al Año Jubilar que está teniendo lugar en Ávila hasta el 15 de octubre, «la magia de este concierto es revalorizar este patrimonio, hay campanas del siglo XV» que han sido parte de este concierto, como las dos campanas de la catedral de El Salvador, ambas de 1450; Gamarra y Jordana, incluso una que lleva el nombre de Santa Teresa.

La peculiaridad de casi todas ellas es que, durante el día del concierto, se tocan de manera manual, exceptuando la de la ermita de Las Nieves, la del convento de Gracia, la semi automática de la ermita del Humilladero y la del convento de La Santa, a la cual permitieron comenzar, por ser la casa natal de la Mística, treinta segundos antes del comienzo de la partitura.

Aprovechando la cercanía con el nacimiento de la Santa, el 28 de marzo, y el Año Jubilar, con este concierto y partitura también «hacemos un homenaje a la campana, que antes se utilizaba como un medio de comunicación», ha explicado Luís Guzmán. Instrumentos que en otra época tenían su propia funcionalidad, «como llamar a perdidos, a difuntos, etc.», ha explicado de la Calle.

Igualmente, «es una manera de reivindicar los espacios de los campanarios de las iglesias, a los que normalmente no se tiene acceso puesto que las campanas y su toque están automatizados». En esta ocasión, se han adaptado al toque manual tras varias visitas, colocación de cuerdas y arreglando badajos.

Lo más complicado, han comentado los compositores, es la sincronización entre campanarios, «pero la idea es ir impregnando toda la ciudad y que la gente que la visita se sumerja dentro del sonido que vamos generando. Cada persona lo vivirá de una manera única, dependiendo del lugar de la ciudad donde se encuentre».

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