Ávila, pasión por las curvas de Castilla y León

Cientos de moteros disfrutarán del Desafío Ancha es Castilla./Raúl Hernández
Cientos de moteros disfrutarán del Desafío Ancha es Castilla. / Raúl Hernández

El motoclub Kilómetro Motero abulense organiza el Desafío Ancha es Castilla

PAULA VELASCOÁvila

Comprueban el depósito, las ruedas, las cremalleras cerradas de los monos y cazadoras, guantes bien puestos y casco abrochado. El frío de la primera hora de la mañana se nota en el rostro, bajo la visera levantada, y el silencio de la ciudad se rompe con el ralentí de los motores de doscientas motocicletas de todo tipo y variada cilindrada.

Dan las siete y media de la mañana y sale la primera motocicleta de la explanada del Palacio de Congresos Lienzo Norte de la ciudad de Ávila, bajo la mirada imponente de la muralla a esa hora temprana. Durante una hora, hasta las ocho y media, una detrás de otra irán incorporándose poco a poco a la carretera las doscientas motos, ni una más, con sus doscientos cuarenta pasajeros inscritos en el Desafío Ancha es Castilla, que organiza el motoclub Kilómetro Motero abulense.

Ávila, como no podía ser de otro modo, es el punto de partida que llevará a todos estos apasionados de las dos ruedas a recorrer una ruta de seiscientos kilómetros en un solo día por diferentes partes de la geografía castellana. Pero no por cualquier carretera; en esta jornada lo importante «son los bordes, que no se tiran, como en las pizzas», nos comenta risueño el presidente de este club, Juan Pedro Olalla. «Queríamos hacer algo diferente a lo que estamos acostumbrados a hacer en las concentraciones de motos. Perdemos cerveza y música, pero ganamos en kilómetros», que es lo que realmente buscan estos moteros con este desafío. «Los moteros conocemos mucho Castilla y León», nos cuenta Olalla aludiendo a concentraciones como Pingüinos, Motauros o Lagartos, todas celebradas en tierras vallisoletanas, «pero estamos hablando de una zona de Castilla muy plana. Nosotros hacemos lo contrario», lo que pretenden es dejar de lado las carreteras habituales para disfrutar con las que rodean la provincia en su camino hasta Zamora. «Vamos por todos los bordes de Ávila, pasamos al borde de Salamanca y entramos en el borde de Zamora. Y de esos seiscientos kilómetros, trescientos son de curvas a la derecha y otros trescientos de curvas a la izquierda», comenta entusiasmado.

Hoja de ruta

Si algo tiene de especial esta jornada es que se trata de un «desafío», es decir, hay que cumplir unos determinados pasos para conseguirlo. La jornada comienza el día antes, «el viernes doce más uno», cuenta Olalla, donde tendrá lugar una reunión de seguridad con los participantes, en la cual se conocerán en persona —ya que las inscripciones se realizan a través de Internet meses antes— y donde se les informa de unas pequeñas normas de seguridad y comportamiento en carretera.

La jornada comienza al día siguiente, a las siete y media de la mañana del sábado 14, donde saldrá cada moto con una especie de route book (libro de ruta), que consiste en una hoja muy larga y enrollada, la cual señalará viñeta a viñeta las instrucciones de la ruta al conductor. «Se harán controles horarios, para comprobar que se entra en hora, que no se corre». Y los moteros podrán sellar una cartilla al mostrar la foto que se hayan tomado en las paradas con control fotográfico.

Para adquirir ese sello y para poder transitar un grupo tan numeroso de motos por las carreteras, la organización ha hablado con establecimientos situados en las paradas, y cuentan con los permisos propios de la Junta de Castilla y León para transitar las vías hasta la llegada a Zamora, que tendrá lugar entre las ocho y veinte de la tarde y hasta las nueve y veinte, no sin antes haberse detenido todos a comer en Salamanca.

Algo más que curvas

Pero además de disfrutar con la carretera y sus curvas, Juan Pedro asegura que el objetivo de este desafío «sobre todo es mostrar a la gente sitios diferentes de Castilla y Léon, los paisajes espectaculares» que tenemos. «Tratamos de enseñar lo que hay aquí para que los inscritos puedan volver más adelante a lo largo del año, si es que se han quedado con ganas de más, después de lo que han visto».

La pasada edición acudieron cinco motoristas de Baracaldo (Vizcaya), que este año repiten con once más, nos cuenta Juan Pedro. Pero también se apuntan conductores de Andalucía, Cataluña o Galicia.

El año pasado fue la primera vez que Kilómetro Motero organizó una ruta de este estilo, con un recorrido que tuvo como salida, ruta y llegada Ávila, y el cual se alargó quinientos kilómetros por los puertos de la provincia, algo de lo que Olalla se siente especialmente orgulloso, ya que en las redes sociales «no hemos recibido ni un solo comentario negativo, ni tan solo alguien que haya votado cuatro estrellas» de un total de cinco, asegura. De hecho, las inscripciones para esta segunda edición están cerradas desde un mes y medio antes del evento.

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