La acusación particular rechaza la condena: «No fue una pelea sino un apuñalamiento»

El Norte

El presidente del Tribunal amenaza con despejar la sala ante la indignación de los familiares y amigos

EL NORTEÁvila

El juicio por la pelea ocurrida en 2015 durante las fiestas estivales de El Barco de Ávila, cuando tres jóvenes agredieron a otros cuatro, ha quedado visto para sentencia en una tercera sesión dedicada a informes periciales y conclusiones de Ministerio Fiscal y Defensa.

Aunque en un primer momento se les acusó de lesiones y homicidio en grado de tentativa, el curso del juicio ha derivado en modificaciones por parte de la acusación.

El Ministerio Público Fiscal ha solicitado 1 año y 10 meses de prisión para D.H., autor de la puñalada infligida a Aitor M., y 2 penas de 1 año de prisión para Z.E.S.B., autor de las lesiones de Sergio P. y Víctor M. Ha pedido que se les impute un delito de lesiones.

En opinión del fiscal, las lesiones ocasionadas a Víctor M. y Sergio P. no presentaban “una intención de matar”, por lo que ha descartado el delito de homicidio en tentativa. “En las fiestas de verano siempre hay follón, se bebe y se duerme poco”, ha continuado argumentando. Ha dado mucha importancia al hecho de que ambos acusados hayan mostrado arrepentimiento, lo que ha añadido a su propuesta de condena el carácter de “circunstancia atenuante muy cualificada por arrepentimiento”.

La acusación particular de Víctor M. y de Sergio P. se ha mostrado de acuerdo con lo expuesto por el fiscal; no así las acusaciones de Aitor M. y Jerónimo S.

El letrado representante de Jerónimo S. ha sido el único miembro de la acusación particular que considera los delitos cometidos como cuatro intentos de asesinato con alevosía, considerando además como coautores a todos los acusados. Ha pedido 10 años por cada delito para Z.E.S.B. y 8 años por cada delito para D.H. Los cuatro jóvenes afectados “podían haber perdido la vida”, ha defendido, ya que “una cosa es una pelea en una fiesta y otra un apuñalamiento simultáneo”. La acusación particular ha argumentado que se trató de una actuación “grupal, coordinada y prevista”.

En cuanto a la acusación particular de Aitor M., ha argumentado que por elementos “periféricos y directos”, podía percibirse la intencionalidad del procesado, que sería, según el letrado, de homicidio. Asimismo, ha descartado el arrepentimiento expresado por los dos jóvenes así como las lágrimas de D.H. tras el apuñalamiento, afirmando que “no puede colegirse que no tuviera intención de matar lo que hiciera después” de la pelea”.

Por su parte, la defensa ha anunciado que se conforma con lo especificado por el Ministerio Público Fiscal con una salvedad: no admiten que Z.E.S.B. sea el autor de los daños ocasionados a Jerónimo S.

Niegan que los dos procesados tuvieran intención de vengarse o que hubieran planificado un asalto. Incluso han insinuado que la gravedad de las heridas internas que sufrió Aitor M. pudieron deberse al movimiento de éste mismo durante el apuñalamiento y que tanto él como Sergio P. habrían agredido a D.H. Ante estas palabras, los familiares y amigos presentes en la sala de vistas han mostrado su indignación con bufidos y exclamaciones de incredulidad. El presidente del Tribunal ha amenazado con despejar la sala si esa actitud se repetía.

En un último turno de intervención, tanto Z.E.S.B. como D.H. han reiterado sus disculpas a los “heridos, familiares y amigos”, comprometiéndose a abonar compensaciones económicas si procede.

Providencial intervención de los sanitarios

Tanto los forenses como el personal sanitario que atendió a los jóvenes heridos, ha coincidido en que sin las actuaciones necesarias, habría peligrado la vida de aquellos que recibieron las peores puñaladas.

La médica Sofía C. ha declarado que intervino en el postoperatorio de Aitor M., a raíz de las heridas sufridas y de una insuficiente atención médica en un primer momento. La gravedad “extrema” de sus heridas obligó a realizarle varias transfusiones de sangre: un único navajazo afectó de forma importante a su duodeno, colon y vena cava; la vesícula debió ser extirpada. El joven Aitor M. deberá mantener durante el resto de su vida una atención especial a su alimentación, según han explicado varios forenses.

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