El Norte de Castilla

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La blasa en la que se transportaron las jaulas con las botellas / F. G. M.

El vino que envejece bajo el agua

  • La bodega Viña Alondra deposita 250 botellas en el embalse de Las Cogotas a 20 metros de profundidad en una experiencia pionera en agua dulce

En una mañana fría y ventosa, un equipo de buzos ha conseguido sumergir en el embalse del castro de las Cogotas, 10 jaulas que contienen cada una 25 botellas de un vino de uva de la variedad tempranillo que, tras haber permanecido durante 14 meses criándose en barrica y ser embotellado, se han sumergido lacradas para preservar sus corchos y evitar que el agua pueda dañarlos.

El trabajo de sumergir se realizaba ayer domingo. Las tareas comenzaban llevando a la ribera del embalse las 10 jaulas que contenían las botellas. Una vez que los cinco buceadores que se iban a zambullir estuvieron preparados, se llevó la balsa hacia un lugar preservado del fuerte viento que hacía, para que en él se pudieran cargar las jaulas, primero dos, y en dos viajes siguientes cuatro en cada uno.

Tras estibar las jaulas en la balsa, dos miembros del equipo de buceadores, las llevaron hasta el lugar donde se iban a sumergir a una profundidad de 20 metros, un lugar que en días anteriores los buzos ya habían explorado y señalizado con boyas para llevar a cabo esta labor de ahondar el vino con el objetivo de que finalice su proceso de maduración en el fondo del pantano.

Los buceadores tuvieron que utilizar para su proceso de inmersión cabos de fondeo, ya que a partir de los cinco metros no hay luz natural, a lo que se le añade que al ser un lugar en el que se cierra y frena la corriente del río, existe mucha materia en suspensión.

Con esta iniciativa, que se realiza por primera vez en un embalse de agua dulce, los hermanos Castelló Pérez, propietarios de la bodega Viña Alondra ubicada en la localidad morañega de Langa, han querido poner en marcha una idea se les ocurrió tras escuchar a los viejos del lugar, que en verano, cuando iban a trabajar al campo descolgaban las botellas de vino en los pozos para que se mantuvieran frescas.

En ocasiones, alguno de los recipientes se caían al pozo, permaneciendo en el fondo hasta que en la primavera siguiente se limpiaban. Entonces, cuando abrían estas botellas para beberlas, no solo descubrían que no se había estropeado el caldo, sino que había ganado mucho.

Condiciones idóneas

De esta forma, estos emprendedores morañegos, innovadores al elegir un embalse, se unen a aquellos que envejecen sus vinos en las profundidades del mar, asegurando que en el medio acuático se dan las mejores condiciones idóneas de temperatura, luz y presión para el añejamiento del vino. Vina Maris, de la localidad alicantina de Calpe, y Crusoe Treasure, en la vizcaína de Plentzia, han sido las dos primeras bodegas españolas consagradas exclusivamente al maceramiento de vinos bajo el mar.

Luego se sumaron otros, como Bodegas y Viñedos Raúl Pérez, que sumergen su albariño Sketch en las aguas de la Ría de Arousa, o Luis Pérez, que madura su Garum Submarino en ánforas entre las playas de Sancti Petri y Conil de la Frontera en Cádiz. También en la isla canaria de La Palma, Vinos Tendal produce un vino alojado durante seis meses a 15 metros bajo el agua. En Cataluña, Espelt Viticultors envejeció 300 botellas de vino durante 400 días bajo el agua del Parque Nacional de Cap de Creus.