El Norte de Castilla

Condenada a seis años por quedarse con dinero de los clientes

  • La mujer sustrajo cerca de 1,3 millones de euros aprovechando la confianza que en ella tenían los estafados

La Audiencia Provincial de Ávila ha condenado a seis años y seis meses de prisión a una exempleada de una sucursal del banco BBVA en Ávila, por apropiarse de más de 1.300.000 euros de una treintena de clientes de la entidad bancaria.

Según recoge la sentencia hecha pública este viernes, el juez considera a la trabajadora autora penal y civilmente responsable de un delito continuado de apropiación indebida y de otro delito de falsedad en documento mercantil.

Además, señala que estos delitos se agravan por abusar de la firma de otro en blanco, porque el valor de lo apropiado es superior a 50.000 eurosy porque los delitos afectan a un elevado número de personas, más de una treintena de afectados.

Igualmente, la mujer ha quedado inhabilitada para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena y tendrá que abonar una multa de 20 meses con una cuota diaria de 20 euros, al pago de las costas del juicio, incluidas las de la acusación particular.

Asimismo, tendrá que indemnizar por vía de responsabilidad civil a la entidad mercantil BBVA en la cantidad de 1.315.825,26 euros.

Según los hechos que se han juzgado, la empleada de la entidad bancaria, aprovechando la confianza que en ella habían depositado los clientes a lo largo de muchos años de tratar con ellos, les convenció para mover determinadas cantidades de dinero a distintos fondos.

Ha quedado demostrado que incluso llegaba a solicitar la cartilla al cliente, que tenía en su poder durante varios días, llegando incluso a falsificar la firma en determinados documentos.

La empleada les prometía efectuar operaciones de depósitos a plazo fijo con mayor rentabilidad, sin embargo no lo hacía y se quedaba con esas cantidades.

Durante el juicio, la defensa mostró su disconformidad con los hechos descritos por las acusaciones y consideró que los hechos no eran constitutivos de delitos y aseguró que las pruebas, como la falsificación de las firmas, no eran concluyentes.

Los hechos se descubrieron en febrero de 2014 a raíz de que una clienta fuera a la sucursal a sacar mil euros de un plazo fijo y el dinero no estuviera.

En mayo de ese mismo año apareció algún perjudicado más, siempre con un modo de actuar similar, con la entrega a algunos clientes de contratos ficticios

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