Francisco García, junto a su plantación de quinoa.
Francisco García, junto a su plantación de quinoa. / El norte

La quinoa, una buena alternativa al cultivo de productos tradicionales

  • Un agricultor abulense proyecta una planta de procesamiento para asentar esta semilla en la comunidad

El cultivo de la quinoa puede llegar a convertirse en Castilla y León en una buena alternativa a la agricultura tradicional. Al menos así lo entiende Francisco García Jiménez, un agricultor de Madrigal de las Altas Torres (Ávila), quien contactó con la Universidad Nacional Agraria La Molina, en Lima, durante un viaje a Perú, para recoger varias semillas del producto con el fin de experimentar en sus parcela -ubicadas en el paraje de Las Matillas- el cultivo de la quinoa.

Las universidades Complutense y Politécnica de Madrid se encargan de la valoración nutricional y agrónoma, respectivamente, de este proyecto. La idea que el abulense tiene en mente es crear una planta de procesamiento, si consigue que la quinoa pueda adecuares como un nuevo cultivo complementario a los tradicionales de la comarca. Algo que García tiene previsto plantear a la Junta de Castilla y León, dado que, según él, la planta de procesamiento permitiría crear puestos de trabajo, tanto directos como indirectos y además ayudaría a fijar población.

El plan de siembra de la quinoa es muy similar al del maíz. Esta semilla tiene un ciclo vegetativo de seis meses, por lo que, al haberse sembrado en marzo, la cosecha se realizará a finales de septiembre o a principios de octubre. Será en este momento cuando García pueda comprobar los resultados del proyecto. De esta forma el agricultor podrá escoger las plantas que mejor se hayan aclimatado al terreno, para que en los laboratorios de agronomía de la Universidad Politécnica de Madrid las adapten para su cultivo en la zona, mientras que en los de nutrición de la Complutense analizarán sus cualidades alimenticias.

La quinoa es un producto originario de la región del Altiplano Andino, más concretamente de países como Perú, Bolivia o Ecuador, y se cultiva a una altitud de 4.000 metros. Por lo tanto, para que la quinea sea rentable en los terrenos de García, es necesario analizar su comportamiento en la zona, situada a unos 800 metros sobre el nivel del mar y con una oscilación térmica que puede alcanzar los 20 grados de diferencia entre la temperatura diurna y la nocturna.

Los gastos derivados de su cultivo no varían demasiado con respecto al de los cereales más comunes en la comunidad. No obstante, para Francisco García lo primordial es encontrar productos herbicidas adecuados para la planta porque en los países en los que se produce la quinoa, se puede prescindir de este químico gracias al bajo coste de la mano de obra.

García Jiménez espera sacar de su cosecha unos rendimientos medios por hectárea de entre 3.000 y 5.000 kilos, cantidad que avalaría la rentabilidad de este producto para comenzar a comercializarlo. El cultivo de la quinoa comenzó a popularizarse hace dos años en lugares como Estados Unidos, cuando la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) declaró el 2013 como el Año Internacional de la quinoa.

La quinoa tiene grandes propiedades alimenticias. Solo contabilizando las proteínas, ya supera a la mayoría de cultivos de la zona. De esta forma, mientras que el trigo y el maíz poseen un 9% y 12% de proteínas respectivamente, la quinoa alcanza una cantidad similar a los productos cárnicos, con un 23%. De igual forma, contiene fibra y todos los aminoácidos necesarios para el cuerpo humano. Además, la quinoa carece de gluten, por lo que su consumo es apto para los celiacos. El producto se puede utilizar para fabricar harinas y leche de quinoa. Su caña no se desaprovecha, sino que también se utiliza para la alimentación animal.